La oferta laboral que casi nadie aceptaría… excepto 573.000 autónomos catalanes | Federació Hostaleria i Turisme de les Comarques de Girona

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La oferta laboral que casi nadie aceptaría… excepto 573.000 autónomos catalanes

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Via Empresa.

Se requiere persona con amplia experiencia en el sector, para desarrollar una actividad de forma continuada.

Condiciones

  • Jornada mínima de 40 horas semanales con disponibilidad habitual para superar las 50 horas, con algunos fines de semana incluidos.
  • Días de vacaciones inferiores a los estándares del régimen general.
  • Ingresos variables según resultados, clientes y contexto económico. Ausencia de salario mínimo garantizado.
  • Cotización íntegramente a cargo de la persona trabajadora. Nivel de cobertura condicionado a la capacidad de cotización.
  • Posibilidad limitada de baja laboral. En caso de baja, no se garantiza la continuidad de la actividad ni de los ingresos.
  • Exposición a niveles elevados de estrés.
  • Dificultad para garantizar descanso regular, conciliación familiar y desconexión.
  • Gestión simultánea de funciones comerciales, administrativas, operativas y financieras.
  • Asunción íntegra del riesgo económico de la actividad.

Competencias requeridas

  • Alta capacidad de adaptación a entornos cambiantes.
  • Aprendizaje continuo y autogestionado.
  • Capacidad para desarrollar funciones diversas simultáneamente.
  • Elevada motivación y resiliencia ante la incertidumbre.

Se valorará

  • Capacidad para asumir riesgo económico sin garantías de retorno.
  • Disponibilidad permanente.
  • Tolerancia a ingresos irregulares e inciertos.
  • Aceptación de carga administrativa y burocrática recurrente.

Probablemente, una oferta laboral como esta tendría dificultades para encontrar candidatos. Pero esta es, en gran parte, la realidad habitual de muchas personas autónomas en Cataluña.

Los estudios sobre trabajo autónomo que elabora anualmente Pimec Autònoms describen un colectivo que trabaja jornadas muy superiores a los estándares, con ingresos irregulares y un elevado nivel de incertidumbre. Ocho de cada diez personas autónomas trabajan más de 40 horas semanales y cuatro de cada diez superan habitualmente las 50 horas. Las vacaciones son más cortas que las del régimen asalariado en la mayoría de los casos y el trabajo en fines de semana es recurrente, incluso cuando la actividad no lo exige formalmente.

A esta situación se suma la irregularidad de los ingresos. Solo el 37% de las personas autónomas afirma cubrir perfectamente sus necesidades económicas, mientras que casi una de cada cuatro necesita complementar los ingresos o directamente no llega a cubrirlas con su actividad. Al mismo tiempo, más del 40% considera que gana menos de lo que cobraría trabajando por cuenta ajena. El estrés es el principal problema asociado al trabajo autónomo, seguido de la dificultad para garantizar el tiempo de descanso y la conciliación familiar.

“Solo el 37% de las personas autónomas afirma cubrir perfectamente sus necesidades económicas, mientras que casi una de cada cuatro necesita complementar los ingresos”

La percepción sobre la protección social tampoco es positiva. Una gran mayoría considera insuficientes las prestaciones que recibe. Y, probablemente, uno de los elementos más reveladores es la relación con las bajas laborales. Los autónomos cogen menos bajas que los trabajadores asalariados, pero cuando las cogen suelen ser más largas. En estos casos, a la preocupación por la salud se suma la inquietud por el impacto económico y la continuidad de la actividad.

A pesar de estas dificultades, las personas autónomas continúan valorando especialmente aspectos como ser su propio jefe, poder organizar el trabajo, dedicarse a lo que les gusta y disponer de más flexibilidad. De hecho, un 60,8% afirma que no preferiría trabajar por cuenta ajena.

Esta es probablemente la gran paradoja del trabajo autónomo: combina niveles elevados de exigencia, incertidumbre y fragilidad con una percepción de libertad y autonomía que continúa compensando, para muchos, las dificultades objetivas de las condiciones laborales. Los autónomos no quieren dejar de serlo. Lo que quieren es dejar de trabajar en condiciones tan frágiles.

Y es precisamente aquí donde los estudios de Pimec Autònoms también apuntan una idea relevante: más de la mitad de los autónomos quieren hacer crecer su negocio durante los próximos cinco años. Las principales motivaciones son ganar más dinero y la ambición personal, pero también mejorar la eficiencia del negocio o preparar un futuro traspaso. Este dato es relevante porque las condiciones laborales del colectivo solo pueden mejorar si los negocios son rentables y eficientes y, a menudo, estas dos cualidades pasan por una mayor facturación.

Por eso, las demandas del colectivo van más allá de pagar menos impuestos: menos burocracia, más simplicidad administrativa, incentivos reales al crecimiento, mejor protección social y una administración más orientada a acompañar que a fiscalizar.

“Quizás la pregunta no es solo cómo fomentar el emprendimiento, sino cómo ayudar a consolidar negocios de autónomos y autónomas”

Y aquí aparece probablemente la cuestión de fondo. Quizás la pregunta no es solo cómo fomentar el emprendimiento, sino cómo ayudar a consolidar negocios de autónomos y autónomas. Porque solo haciendo crecer y consolidando estos negocios se pueden mejorar sus condiciones de trabajo.

Unas condiciones que difícilmente aceptaríamos en cualquier otra oferta de trabajo, pero que, en cambio, se han acabado normalizando en el caso de los autónomos.