Los tres aeropuertos de la Generalitat aumentan las pérdidas pese a su mayor actividad
La Vanguardia. El nuevo plan de negocio para Lleida-Alguaire, Andorra-La Seu y Cerdanya no evita un quebranto de 2,15 millones en el 2025; las infraestructuras suman unos números rojos de 23 millones desde el 2014.
En el debate sobre la gobernanza del aeropuerto de Barcelona, que reclaman para Catalunya tanto los partidos independentistas como parte del tejido empresarial, se suele obviar que la Generalitat ya gestiona tres aeródromos. Hasta ahora, con dificultades para rentabilizarlos. Lleida-Alguaire, Andorra-La Seu y Cerdanya volvieron a cerrar en números rojos en el 2025 pese a su mayor actividad y las cuantiosas subvenciones públicas que reciben. Las pérdidas ascendieron a 2,148 millones de euros ese año, un 3,5% más que en el ejercicio anterior, tal y como consta en su último balance, al que ha tenido acceso La Vanguardia.
Con este nuevo resultado, el quebranto acumulado de Aeroports de Catalunya supera ya los 23 millones de euros desde el 2014. La Generalitat está intentando impulsar la actividad de sus tres aeropuertos mediante el desarrollo de dos líneas de negocio: la aviación comercial y la industrial. En la primera, se ha centrado en atraer vuelos y pasajeros a las instalaciones, con lo que ha logrado incrementar un 30% los viajeros transportados en el 2025, hasta los 73.008. Alguaire concentró 53.848 viajeros, un 36% más, y batió su récord de operaciones, con 42.207 movimientos. Mantuvo los vuelos a Palma y las conexiones estivales con Eivissa y Menorca, además de recibir turistas procedentes de Polonia durante el invierno y operar chárteres.
Por su parte, la Seu alcanzó 19.160 pasajeros, un 18% más, con sus rutas a Madrid y Palma. Para 2026, la Generalitat anunció el regreso a Alguaire de los vuelos de esquiadores desde Noruega y Suecia. En La Seu, el plan adjudicado por el Gobierno andorrano a Chalair prevé vuelos a París-Orly desde enero de 2027, a Niza y Lyon en verano y a Nantes el invierno siguiente, junto con un aumento de frecuencias a Madrid y Palma. En Cerdanya, el Govern ha reafirmado el modelo de aeródromo deportivo, sin anunciar rutas comerciales.
En cuanto al negocio industrial, promueve la construcción de un hangar de 6.400 metros cuadrados en Lleida-Alguaire junto a Aeronpark y Heavytech, que prevé una inversión de 10 millones de euros y la creación de 200 empleos directos. La instalación tiene por objetivo realizar mantenimiento de aeronaves y tendrá capacidad para cinco aviones de fuselaje estrecho o uno de fuselaje ancho. En paralelo, Aeroports de Catalunya impulsa otro hangar de 1.200 metros cuadrados para actividades industriales, además de realizar operaciones con drones, hidrógeno líquido y recarga eléctrica de aeronaves. Acoge, asimismo, una residencia de pilotos con 50 alumnos. En Andorra-La Seu, el plan de ampliación para 2026 prevé nueve hangares sobre 7.200 metros cuadrados. Aparte de acoger nuevas instalaciones de los grupos de rescate de los Bombers, con una dotación prevista de 45 personas.
Pero toda esta actividad no ha servido de momento para lograr el equilibrio económico. Los ingresos comerciales rozaron el millón de euros, un 19,4% más que en el 2024 que no alcanzó para sostener la estructura básica de la compañía. La facturación directa apenas cubre el 68,2% de los gastos de personal, que se situaron en 1,392 millones de euros en 2025 (frente a 1,490 millones en 2024 y 1,348 millones en 2023) para una plantilla media de 20 empleados fijos.
Para garantizar el funcionamiento operativo, la sociedad continúa dependiendo del apoyo financiero del Govern catalán. Las diferentes subvenciones sumaron 10,518 millones de euros. De este volumen, la partida fundamental proviene de las transferencias corrientes del presupuesto de la Generalitat, que ascendieron a 9,290 millones de euros en 2025 (frente a 6,876 millones el año previo) para equilibrar los costes de explotación de la red.
La Vanguardia ha intentado obtener la valoración de Territori sobre las últimas cuentas de Aeroports de Catalunya, sin éxito. De todos modos, desde la administración catalana han subrayado siempre que la prioridad como empresa pública no reside en la obtención de rentabilidad mercantil directa, sino en asegurar la cohesión territorial y garantizar el retorno socioeconómico. En el caso de Lleida-Alguaire, la Generalitat sitúa su impacto económico directo sobre las comarcas leridanas en más de 30 millones de euros anuales, confiando en que el paulatino desarrollo de las zonas industriales y tecnológicas permita reequilibrar la balanza financiera del grupo.
En paralelo, la Generalitat trabaja en la creación de la Autoritat Aeroportuària de Catalunya, un ente acordado con ERC dentro de la negociación de los últimos presupuestos para coordinar todas las actuaciones en materia de infraestructuras aéreas y aviación.

