Ómicron frena la máquina turística, aunque el sector confía en remontar | Federació Hostaleria i Turisme de les Comarques de Girona

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Ómicron frena la máquina turística, aunque el sector confía en remontar

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La Vanguardia. A las cancelaciones por las restricciones se suman las de multitud de clientes contagiados. La explosión de contagios que ha traído la variante ómicron ha vuelto a golpear la industria turística española justo cuando comenzaba a coger impulso. Todos los registros iban en aumento desde agosto, tanto en términos de visitantes como de gasto, y la distancia respecto a la época prepandemia era cada vez menor, según los últimos datos del INE. Pero las restricciones, el miedo a viajar y el aumento sin precedentes de los casos de covid, que también afecta a los clientes, han frenado la recuperación de un sector que este año ha facturado 67.800 millones de euros menos que en el 2019, cuando el volumen de negocio se acercó a los 155.000 millones. “En octubre estábamos altamente esperanzados y ya veíamos puntos de luz; ahora el efecto de esta nueva ola sobre la demanda a corto plazo es evidente”, afirma José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur, la asociación que agrupa a las principales empresas turísticas de España.

“Si hace un mes me dicen que estaríamos así, no me lo creo”, comenta con resignación Xavier Guàrdia, de la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de la provincia de Tarragona (FEHT). En una región donde el turismo representa el 25,7% del PIB y el 28,5% del empleo, empresarios y trabajadores contienen la respiración a la espera de que la nueva ola de covid baje antes de que llegue la temporada de primavera. Después de acabar el año con la mitad de actividad que en el 2019, en la Costa Daurada, uno de los epicentros del turismo catalán, la perspectivas para el 2022 era buenas. “Los turoperadores ya estaban reservando para la primavera y el verano próximos y nos comentaban que había una alta demanda; en los últimos días esto se ha paralizado, aunque confiamos en que retomen las contrataciones cuando la situación mejore”, añade Guàrdia. En condiciones normales la zona tiene un 50% de visitantes nacionales y otro 50% de extranjeros. Los últimos han caído al 22,3% en el 2021 y su llegada se considera básica para preservar el nivel de negocio.

Fondos europeos para Andalucía y Catalunya

Andalucía y Catalunya son las comunidades autó­nomas que recibirán mayor inversión, de 72,6 y de 69,9 millones de euros cada una, para la aplicación de los planes de sostenibilidad turística en destinos por parte de las entidades locales, una partida financiada íntegramente con los fondos europeos Next Generation. La conferencia sectorial de Turismo ha fijado los criterios de distribución y el reparto resultante para las comunidades autónomas del crédito destinado a la financiación de actuaciones de inversión por parte de entidades, por un importe de 615 millones de euros para el ejercicio 2021. A Andalucía y Catalunya les siguen la Comunidad Valenciana (con 49,9 millones de euros), Canarias (49,6 millones), Baleares (47,8 millones), Castilla y León (41,5 millones), Castilla-La Mancha (35,1 millones) y Madrid (34,4 millones).
En el polo opuesto está la Región de Murcia, con 21,7 millones de euros, Cantabria (18,7 millones) y La Rioja (18,5 millones). Se trata de la primera convocatoria del plan, que se suma al que ya aplican el ministerio y las comunidades con fondos propios.

El turismo es una de las actividades más sensibles a la introducción de restricciones. Lo que ha ocurrido en muchos hoteles de la costa de Tarragona tan pronto se conoció el toque de queda en Catalunya da ejemplo de ello. Los establecimientos suelen abrir para Navidad porque llegan clientes principalmente de Francia para celebrar Fin de Año. Con la oferta de cena y baile hacen caja en temporada baja y mantienen las plantillas, parte de las cuales está formada por trabajadores fijos discontinuos. Ahora, la mayoría de estos clientes no llegará, confirman desde el sector. Muchas de estas fiestas se han cancelado.

“Tenía 900 comensales confirmados para las fiestas y me lo han anulado todo”, lamenta un empresario de la restauración en la Costa Daurada. Restaurantes y locales de eventos se han llevado la peor parte de las cancelaciones, y los empresarios, la mayoría de ellos al frente de pymes, se las ingenian para mantener cierta actividad. “Nosotros hemos adelantado la fiesta de Nochevieja a las 18 h con un precóctel, así los clientes pueden estar más tranquilos”, explica Cristina Colomé, propietaria de El Trull, una empresa familiar de restauración y alojamientos en Lloret de Mar, otro de los centros neurálgicos del turismo. Con el aforo reducido al 50%, ha tenido que calcular con precisión milimétrica los márgenes de las cenas, para que abrir el negocio no le suponga más costes que cerrar. “Entendemos que hay que tomar medidas sanitarias, pero las autoridades no nos pueden dejar solos; todo el peso recae siempre sobre nuestro sector, y las ayudas directas son mínimas y llegan con retraso”, considera.

Canarias, en plena temporada alta y tras la crisis del volcán de La Palma, se lleva la peor parte

Esta nueva ola tiene, además, una característica algo diferente a la anteriores. Las cancelaciones turísticas no llegan solo por efecto de las restricciones, que desincentivan la demanda. Las empresas notan también una parte importante de clientes que suspenden sus vacaciones de invierno porque están contagiados y se tienen que confinar.

Incluso en zonas rurales que hasta hace dos semanas tenían la ocupación casi completa han notado una desaceleración para estos días. Ha ocurrido, por ejemplo, en el Pirineo de Lleida. El puente de la Purísima fue de récord, con hoteles y casas rurales llenos hasta la bandera y restaurantes haciendo doble turno en cada servicio porque no daban abasto. “Hemos observado cancelaciones de clientes que no pueden viajar porque han dado positivo por covid, pero en general los alojamientos que quedan libres a última hora se vuelven a reservar”, asegura Juli Alegre, director de promoción del Patronato de Turismo de la Diputación de Lleida. Con todo, la situación en esta zona con mayor peso del turismo rural y de naturaleza supera a la de la costa y las ciudades, como Barcelona. “Prevemos una ocupación del 75% para las dos semanas de Navidad y en las pistas de esquí esperamos llegar a los 250.000 forfaits”, dice Alegre. En las pistas de Sierra Morena, en Andalucía, también esperan una alta ocupación.

“Los turoperadores ya estaban reservando para el verano, ahora todo está parado”, dicen en la Costa Daurada

El hecho de que el freno se produzca en temporada baja para la mayoría da cierta tranquilidad al sector. El peor golpe aquí se ha producido en Canarias, donde su periodo de máxima actividad es precisamente el invierno. Las islas eran la gran esperanza de agencias de viaje y aerolíneas estos meses. A finales de noviembre, la patronal hotelera de Tenerife estimaba una ocupación media del 72% para todo el mes de diciembre, mientras que ahora la han rebajado diez puntos. En Benidorm, los hoteles abiertos registran un 50% de ocupación tras haber sufrido cancelaciones masivas, detallan desde la patronal Hosbec.

La sensación, aun así, no es de catástrofe como en otras grandes olas. “A final de agosto hubo en España destinos con una altísima actividad y a precios insólitos; las ganas de viajar se han acentuado y aunque ahora sufrimos un bache, confiamos en que cuando se recupere la confianza en los viajes se producirá una demanda explosiva”, opina Zoreda. María Romero, socia directora de economía de Afi, coincide: “El shock en el sector ha sido especialmente negativo, pero todo indica que cuando la situación sanitaria mejore se restablecerán las capacidades productivas, puede tardar más o menos, pero el turismo continuará siendo un motor económico en España”.