¿Es España demasiado cara para los turistas españoles? | Federació Hostaleria i Turisme de les Comarques de Girona

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¿Es España demasiado cara para los turistas españoles?

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La Vanguardia. Ir de vacaciones una semana por el país cuesta un 19% más que en el 2019, mientras que la renta familiar solo ha crecido un 4,6%.

El comentario entre los que pueden permitirse unas vacaciones es recurrente: “Todo está carísimo este año”. Y no es una simple sensación. El veraneo en España nunca fue tan oneroso como esta temporada que ya encara su recta final. El precio de los hoteles en julio ha marcado récord histórico, tal y como publicaba el INE esta semana, la gasolina ha alcanzado precios nunca vistos para la fecha y los billetes de avión en Europa han subido de media un 22% respecto al mismo mes del 2019, según datos de Eurostat recalculados.

Pero mientras unos lo celebran afirmando que este es el camino que seguir para que España no compita en precio con otros mercados turísticos, sino en calidad, para parte de la población pasar una semana de vacaciones en su propio país se ha convertido en un lujo. ¿Se ha vuelto España, meca del turismo mundial, demasiado cara para los españoles?

Alojamiento, transporte, restauración, actividades… Todos los análisis señalan una fuerte subida. “Son precios más pensados para un foráneo o para autóctonos con alto poder adquisitivo”, resume Josep Maria Raya, catedrático del Tecnocampus (Universitat Pompeu Fabra) y director del Centro de Investigación en Turismo de la Escuela Universitaria del Maresme.

Tomando como referencia un análisis de la consultora turística Mabrian, que ha monitorizado las tarifas ofertadas por 15.000 hoteles entre la primera semana de junio y la última de septiembre, un hotel de cuatro estrellas en España –el tipo de alojamiento con más usuarios– cuesta de media 154 euros este verano –ver gráfico–. Esto supone un 17% más que en el 2019, año previo a la crisis de la covid que el sector toma como referencia, explica Carlos Cendra, directivo de Mabrian. El precio medio de un billete de avión para volar a España durante julio, contando también los vuelos internos entre ciudades del país –continúa Cendra–, alcanza los 200,56 euros. Si aplicamos el incremento observado por Eurostat (22%) al billete de avión y sumamos el coste de una semana de hotel de cuatro estrellas, las vacaciones esta temporada salen un 19% más caras que hace cuatro años. Un aumento que las compañías del ramo atribuyen al alza de los costes energéticos, laborales y de insumos, de entre el 27% y el 30% en total, asegura Juan Molas, presidente de la asociación empresarial Mesa del Turismo.

Los principales mercados emisores tienen más poder adquisitivo y empujan los precios al alza

Ahora bien, no todos los turistas sufren por igual este encarecimiento. El Reino Unido, Francia, Alemania, los países nórdicos, Italia y los Países Bajos son los principales emisores de turistas para España, que en el 2019 recibió más de 83 millones de viajeros extranjeros –se convirtió así en el segundo país más visitado del mundo– y este año va camino de igualar o superar el registro.

Se trata de ciudadanos con un salario medio o una renta familiar superiores a los españoles, por mucho que sus economías también hayan vivido los rigores de la inflación y la subida de tipos. De manera que los 154 euros de alojamiento citados o los 114 euros que costaba de media una habitación de hotel en Salou el mes pasado (datos del INE) no conllevan el mismo esfuerzo para los miles de turistas franceses o ingleses que llegan a esta localidad de la Costa Daurada cada verano que para los aragoneses, los vascos, los valencianos o los catalanes (el 50% de su turismo es autóctono) que también suelen llenar sus playas. El salario medio en España está un 20,9% por debajo de la media de la UE (2.302 euros mensuales brutos), tal y como recordaba Adecco hace unos días, y todos los principales mercados emisores de turistas disfrutan de sueldos más altos, también el británico –unos 2.986 euros en el 2022 según la Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido– .

El número de personas que no pueden permitirse un viaje aumenta levemente respecto al 2019

Más relevante aún resulta la renta familiar disponible. El aumento acumulado de esta en España ha sido del 4,6% entre el 2019 y el 2022 (cae un -0,32% en el 2020, aumenta un 3,1% en el 2021 y un 3,7% en el 2022), mientras que la inflación acumulada fue del 11,4%, destaca el catedrático de la UAB Josep Oliver. En cuanto al ahorro acumulado, se ha ido desvaneciendo y en el 2022 ya se redujo sensiblemente –del 7,9% llegó a un pico del 17,5% en el 2020, mientras que el año pasado descendió al 7,2%–. El último informe sobre situación de los hogares del Banco de España cifra en un 4,5% la pérdida de poder adquisitivo de las familias entre el 2020 y el 2022.

La encuesta de condiciones de vida del INE refleja asimismo un leve crecimiento de los ciudadanos que dicen no poder permitirse una semana de vacaciones fuera de casa después de ejercicios de descenso –dejando aparte el año del confinamiento–. Si en el 2019 era el 33,4% de la población, en el 2022 era el 33,5% –1,8 puntos más que en el año anterior–.Las empresas del sector detectan una reducción de la estancia media y menos gasto accesorioCon estos mimbres, los hogares llegan al verano actual, el más caro del que se tiene constancia. Las empresas del sector identifican algunas estrategias de los clientes para adaptar el bolsillo, como reducir los días de estancia. “Si antes con una familia ocupabas una habitación de hotel o el bungalow de un camping dos semanas, ahora necesitas dos o tres familias”, pone a modo de ejemplo Xavier Guardià, portavoz de la Federación de Hostelería y Turismo de la provincia de Tarragona. Las asociaciones empresariales apuntan también a una reducción del gasto en actividades accesorias, como comer fuera o salir de compras. El dinero disponible tiende a concentrarse en el transporte y el alojamiento. “Los servicios con la demanda inelástica, como los vuelos o los hoteles, son los que más se benefician de esta subida de precios; en cambio, una vez pagas esto, dispones de menos dinero para restaurantes o tiendas”, comenta el economista Guillem López Casasnovas. Lo ha observado, además, este verano en Menorca, de donde es originario y donde pasa una temporada. “El precio de una noche de hotel es muy alto, pero la ocupación es elevada, y en cambio los restaurantes se quejan de que tienen menos clientes”, subraya.

Algunos datos a tiempo real indican también que los españoles están viajando algo menos estos meses. Ricardo Fernández, director general de Destinia, comenta que las reservas de los ciudadanos para el propio país se han reducido un 5% respecto al verano pasado, y ­para agosto han disminuido asimismo las reservas para viajar al extranjero.

No se trata de un fenómeno exclusivo de España, tal y como argumenta el economista de CaixaBank Research Javier Ibáñez de Aldecoa en un reciente estudio sobre la inflación turística. Italia, Grecia o Portugal han tenido a su vez fuertes subidas de precios, hasta el punto de que los ciudadanos griegos lamentan las dificultades para pagar unas vacaciones en sus famosas islas, recoge la prensa del país. En Italia, a su vez, ha habido un boom de personas que veranean en la vecina Albania, mucho más económica… empujando así los precios para los albaneses. La cara y la cruz de las vacaciones.