Cataluña afronta otro verano de récord en pleno debate sobre el modelo turístico
El País. El choque sobre la validez de esta actividad entre entidades económicas y empresariales aflora distintas teorías sobre un negocio que mueve grandes cifras.
Cataluña afronta otra campaña de verano sabiendo que, si se cumplen las expectativas, superará el récord de turistas extranjeros que recibió el año pasado. El listón está puesto en los 20 millones de visitantes. El tradicional desembarco turístico coincide este año con un recalentamiento del debate acerca de los riesgos y beneficios que entraña tener el 12% del Producto Interior Bruto (PIB) catalán y el 13% de la generación de empleo en manos de un sector marcadamente estacional y lastrado por unos costes que cuestionan la teoría del cuanto más, mejor. La controversia ha provocado un choque entre los poderes económicos después de que entidades como el Círculo de Economía, la Cámara de Comercio de Barcelona, el Colegio de Economistas y las patronales Foment del Treball y Pimec hayan tomado partido en esta contienda.
Cada turista extranjero se deja unos 220 euros al día de media, lo que supone 100 euros más de lo que gasta el viajero nacional. Cuando el foráneo hace las maletas de vuelta ha desembolsado entre 1.156 y 1.261 euros, porque suelen ser visitas de cinco o seis días, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Instituto Catalán de Estadística (Idescat). Recientemente, en la presentación de la Memoria Económica de Cataluña, el president de la Generalitat destacó que la ampliación del aeropuerto de Barcelona-El Prat y garantizar el acceso a la vivienda son dos factores igual de importantes para poder ambicionar “una Cataluña próspera para todos”.
Las declaraciones de Illa se produjeron en un acto de la Cambra de Comerç, una entidad que no ha dudado en posicionarse en defensa del modelo turístico catalán, tras el runrún de críticas sembradas por entidades como el influyente Círculo de Economía, que avala un informe donde se diagnostica que “el modelo de crecimiento extensivo da síntomas de agotamiento” y se alerta de la necesidad de abordar una“revisión” para revitalizar el sector. “Pensar que, ahora, con un decrecimiento del turismo muchos sectores se beneficiarían es estar equivocado, porque lo que pasaría es que saldríamos perjudicados”, ha manifestado públicamente Josep Santacreu, presidente de la Cambra.
El tira y afloja ha rebasado el plano académico después del impacto generado por el controvertido Informe Fènix, un documento crítico, entre otras cosas, con el modelo turístico actual y elabora do para buscar respuesta para un dilema popular: ¿Por qué si la economía crece no lo noto en mi bolsillo? El informe está coordinado por el ingeniero Xavier Roig y elaborado por Xavier Cuadras, profesor de la UPF; Modest Guinjoan, doctor en Economía de la UB, y Miquel Puig, economista y exsecretario de Asuntos Económicos de la Generalitat.
Es precisamente Puig quien defiende la apuesta por reducir la capacidad turística. “No decimos que haya que eliminarlo, sino que está creciendo muy deprisa y eso nos empobrece”, analiza Puig. “El modelo de expansión extensiva, basado en la acumulación de récords de llegadas, genera externalidades negativas que tensan la convivencia”, sintetiza un análisis de la Iniciativa para la Productividad y la Innovación (IPI), avalada por el Círculo de Economía.
Elizabeth Keegan es la gerente de Lloret Turisme y apunta que el debate aflora “en un contexto donde se está menospreciando al turismo porque se le hace responsable de varias de las inconveniencias que sufren las ciudades, como el incivismo, los ruidos, la masificación o los problemas de acceso a la vivienda”. Keegan pone de manifiesto que “el sector turístico es el primero que tiene interés en aumentar el valor de su actividad” pero apunta que “a pesar de los esfuerzos, el modelo turístico de la costa catalana no variará de la noche a la mañana”.
En este sentido, la patronal de la pequeña y mediana empresa Pimec se ha posicionado en favor de “una gestión proactiva y colaborativa del turismo que compatibilice la actividad económica con el bienestar social y la sostenibilidad ambiental”. Santacreu, por su parte, señala que “se habla de los efectos negativos del turismo, pero no hay ninguna actividad humana que sea neutra. No lo es ni una fábrica ni un hospital. Sin turismo, el resto de sectores económicos iban a sufrir mucho”.
Durante un acto en el Colegio de Economistas de Cataluña, el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, puso de relieve que el turismo es uno de los sectores más vulnerables a la volatilidad que genera el nuevo contexto geopolítico y que uno de los desafíos que tiene que tomarse en se rio el sector es “la desestacionalización”. España recibió el año pasado 97 millones de visitantes, lo que supuso unos ingresos de 135.000 millones de euros. En unas jornadas recientes para tratar la evolución del nego cio, el presidente de la comisión de turismo de Foment del Treball, Miquel Gotanegra, defendió que “el turismo es un sector resilien te, innovador y acostumbrado a anticiparse a los cambios, y apos tó por construir modelos de ne gocio más sólidos y sostenibles. También intervino Eugeni Osácar, director académico de la Cátedra UB de Turismo, Hostelería y Gastronomía CETT: “Si durante décadas el gran reto del turismo, como sector, fue crecer, puede ser que el gran reto de los próximos años sea adaptarse a la incertidumbre”.

