Cultura y turismo
La Vanguardia. Opinió. Miquel Sàmper (Conseller d’Empresa i Treball).
Durante décadas, la promoción turística se ha basado en atraer volumen de turistas. Catalunya ha dado un paso adelante y el objetivo ya no es el volumen, sino el valor. Apostamos por un turismo consciente de que tiene un interés genuino en conocer el país, entenderlo y compartir, en su estancia, la manera de vivir de los que vivimos aquí.
Estoy convencido de que la cultura es la mejor herramienta para hacer posible este cambio. Es aquello que nos diferencia de cualquier otro destino y el elemento que permite explicar Catalunya desde su identidad, más allá de sus atractivos turísticos.
Esta convicción es la que inspira la nueva campaña internacional de la Agència Catalana de Turisme del Departament d’Empresa i Treball. “Sent la nostra cultura. Viu Catalunya” es una propuesta que no pretende mostrar un catálogo de atractivos, sino explicar Catalunya a través de lo que mejor define cualquier país: su cultura.
Cuando hablamos de la cultura catalana no nos referimos solo a grandes monumentos o museos. También a la lengua, las fiestas populares, la arquitectura, el teatro, la música, el cine, el diseño, los paisajes inspiradores, la gastronomía, la creatividad y cómo convivimos en pueblos y ciudades.
Esta manera de explicar Catalunya va mucho más allá de una campaña de promoción, responde al modelo turístico que estamos impulsando. La estrategia “(+) Catalunya, mejor turismo” promueve un modelo basado en la calidad, la sostenibilidad y una mejor distribución de los beneficios de la actividad turística. Que contribuye a preservar el patrimonio, refuerza la convivencia, reparte oportunidades entre territorios e invita al visitante a comportarse como un residente temporal.
Los datos confirman que esta es la dirección adecuada. El turismo cultural representa cerca de una quinta parte de los visitantes, pero genera casi un tercio de todo el gasto turístico internacional.
Además, el turismo es una herramienta de proyección internacional. Cada año, millones de personas vuelven a sus países con una imagen de Catalunya que compartirán con otros. La cultura es el mejor vehículo para construir esta percepción porque es la expresión más genuina de lo que somos. En un mundo donde muchos destinos ofrecen recursos parecidos, la diferencia la marca la identidad. Esta es nuestra singularidad.
Creo que el turismo del futuro se construirá explicando mejor quiénes somos. Cuando un destino sabe compartir su identidad con autenticidad, la visita deja de ser un simple viaje y se convierte en una experiencia que transforma tanto a quien llega como a quien lo acoge.

