Los empresarios presionan a sindicatos y Gobierno para atajar el absentismo
La Vanguardia. España se sitúa a la cabeza de Europa por incapacidades temporales
El absentismo laboral se ha disparado en España desde la pandemia de la covid y ha situado al país a la cabeza de Europa en cuanto a jornadas de trabajo perdidas por bajas médicas. Los empresarios señalan esta dinámica como una de sus máximas preocupaciones y, en las últimas semanas, la CEOE y otras organizaciones como la catalana Pimec o las sectoriales CNC o Aspel han presentado propuestas al Gobierno y a los sindicatos, desde recortes de complementos por bajas en los convenios colectivos a cambios en la gestión de las incapacidades temporales. Sin embargo, tanto CC.OO. como UGT defienden que la mayor parte del fenómeno son bajas médicas justificadas y ponen el foco en la salud del trabajador.
España se encuentra a la cabeza de Europa en cuanto a trabajadores con incapacidad temporal; es decir, en situación de baja ya sea por enfermedad común o accidente laboral. Un informe realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y la mutua Umivale Activa señala que el absentismo laboral por incapacidad temporal se ha disparado un 73% en el periodo 2018-2024 en España, una tasa que es 4,6 veces superior a la media europea.
Los datos de Eurostat señalan que el porcentaje de personas en España que no acudieron a su puesto de trabajo por incapacidad temporal durante la semana de referencia en que se realizó la encuesta fue del 4,5%, muy superior al 2,5% de la media de la EU-27. En 2018, España situaba su indicador el 2,5%, como sexto país del ranking y un valor próximo a la media comunitaria (2,2%).
El estudio del IVIE va más allá de la comparativa europea y analiza la propia dinámica del fenómeno en España a partir de los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. En 2024 se iniciaron 9,3 millones de procesos de incapacidad temporal, un 2,8% más que en 2023. El 95% corresponde al Régimen General (un 3% más de procesos iniciados que en 2023) y un 5% al de Autónomos (con una reducción de -1,5%).
Las bajas de salud mental se disparan entre los jóvenes hasta los 9,5 millones de días en 2025
El indicador de absentismo por incapacidad temporal, que tiene en cuenta las jornadas perdidas en el año respecto a las jornadas potenciales, alcanza en 2024 el 5,94%, 0,37 puntos porcentuales más que en 2023 (un incremento del 6,6%) y 1,82 puntos más que en 2018, lo que supone un incremento acumulado del 44%.
La CEOE hace semanas que insiste en reactivar las negociaciones son los sindicatos y el Ministerio de Seguridad Social. En diferentes foros públicos, la patronal española ha puesto sobre la mesa varias medidas para atajar esta dinámica que en 2025 tuvo, según sus cálculos, un impacto de 33.000 millones de euros. La más sorprendente es la posibilidad de que las empresas dejen de pagar las cotizaciones en las bajas de los trabajadores que acumulan varios periodos de incapacidad temporal, los llamados hiperfrecuentadores. En el catálogo de propuestas, también figura dar más competencias a las mutuas privadas para que puedan dar las altas, o puedan asumir antes el control de los procesos de larga duración.
Por su parte, la patronal catalana de pymes Pimec volvió a insistir esta semana en el recorte de complementos que muchos convenios incorporan para mantener la integridad del sueldo de los trabajadores cuando están de baja. La organización presidida por Antoni Cañete propone mantener dichos complementos para la primera baja pero reducirlos o eliminarlos en las reiterativas (con excepción de las enfermedades crónicas), bajo el argumento de que se produce un efecto llamada.
CC.OO. y UGT discrepan de todas estas medidas y, de hecho, consideran que el concepto de absentismo laboral debería circunscribirse a las ausencias injustificadas en el puesto de trabajo y no las bajas médicas. “Nos encontramos con análisis que incluyen los propios días de vacaciones como absentismo”, señalan fuentes de CC.OO. El sindicato afirma que periódicamente las empresas y patronales ponen sobre la mesa recortes en los complementos por incapacidad temporal y lamenta que el foco no se ponga en la prevención.
La CEOE apunta a la falta de medios en la sanidad y una descoordinación con la Seguridad Social
Mientras tanto, el Gobierno contemporiza con la propuesta de crear un Observatorio de la Incapacidad Temporal, una medida que, de hecho, ya se presentó hace algo más de un año y que todavía no se ha puesto en marcha. Más allá de la creación de esta figura, el Ejecutivo ha hecho alguna propuesta para combatir el absentismo, como una vuelta progresiva al trabajo en casos de enfermedades de larga duración.
Los agentes sociales consideran que las razones del incremento del absentismo son varias. Por una parte, se trata de un fenómeno que siempre ha estado vinculado al ciclo económico. Cuando se producen incrementos de empleo, aumentan las incapacidades temporales. Cuando el empleo se reduce, las bajas disminuyen. “Evidentemente, cuando uno tiene miedo a perder el trabajo, va a su puesto laboral pese a estar enfermo”, señalan las citadas fuentes sindicales.
Sin embargo, el crecimiento exponencial por encima de la media se debe a otros motivos. Fuentes de la CEOE apuntan a un colapso dada la falta de personal sanitario. “Se necesitan más profesionales en la atención primaria, en las especialidades, en psicología y psiquiatría, en el propio Instituto Nacional de la Seguridad Social y los inspectores médicos”, señalan.
En este sentido, apuntan a una falta de coordinación entre la Seguridad Social y la sanidad. La conclusión es similar a la de un reciente informe presentado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que señala una “deficiencia estructural” en la gestión de las bajas laborales derivada de la separación entre quien concede y quien las financia.
Los sindicatos alertan del recorte de derechos y discrepan hasta sobre la definición de absentismo
Las bajas por salud mental son las que más han crecido, especialmente entre los jóvenes. En 2018, los menores de 35 años perdieron un millón de días de trabajo por estas enfermedades. En 2024, la cifra se sitúa en 9,5 millones. Fuentes sindicales explican que este tipo de incapacidad temporal se ha disparado desde la pandemia y apuntan a que están “muy vinculadas al uso de nuevas tecnologías y la presión de ritmos de trabajo altos”. La CEOE reconoce el fenómeno pero señala que no existen suficientes profesionales especializados para hacer el seguimiento adecuado.
Más allá de la salud mental, también hay factores estructurales como el envejecimiento de la población ocupada (con recuperaciones más lentas o enfermedades crónicas). Sin embargo, la patronal española apunta a la figura de los hiperfrecuentadores. “El 7% de los trabajadores de baja acumulan el 50% del total de días. Si se filtran los casos graves, gente realmente enferma, puedes hacer un seguimiento de las personas que presentan incapacidades temporales por distintas patologías en un año”, explican.

