La Fageda d'en Jordà vuelve a llenarse y busca alternativas para mejorar la movilidad | Federació Hostaleria i Turisme de les Comarques de Girona

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La Fageda d’en Jordà vuelve a llenarse y busca alternativas para mejorar la movilidad

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La Vanguardia. En 2019 pasaron por este bosque de hayas, 124.000 personas, cifra que podría superarse este año. “¡Bien! Tenemos sitio!”, exclama con los puños cerrados la pequeña Marina cuando los vigilantes del aparcamiento de La Fageda les permiten a ella y a su familia. de Sant Quirze del Vallès, la entrada en coche. Fueron los últimos en lograrlo. A las once menos cuarto de ayer, las 130 plazas del aparcamiento que da acceso a este espectacular bosque de hayas -uno de los principales atractivos de la comarca- estaba lleno.

Cuando esto ocurre, los vigilantes se afanan en colocar las vallas que impiden el acceso a nuevos vehículos para evitar colas en la carretera y situaciones de riesgo. Las levantan a medida que los visitantes se marchan, lo que facilita cierta rotación en el aparcamiento.  Los conductores que esperaban poder entrar reciben la noticia con una mezcla de sorpresa e incredulidad. ¿’Ya¡?, ¿No hay más plazas?”, “¿Hay algún otro parking por aquí?”,¿Y ahora qué hago?… preguntan. Lógicamente también hay algún enfado.

Aparcamiento alternativo. La urbanización de Can Blanc de Santa Pau se llena de coches los fines de semana y puentes de otoño

Algunos acaban en la urbanización Can Blanc de Santa Pau, situada a unos 800 metros. Un vigilante pagado por el Ayuntamiento vela para evitar un colapso de tráfico en sus calles e impedir que algún automovilista aparque frente a un vado o en un jardín de una propiedad privada. No sería la primeva vez, situación que enoja a los vecinos.

La movilidad es una asignatura pendiente en otoño, especialmente los fines de semana y largos puentes como este en el que la comarca ha rozado la plena ocupación con, mayoritariamente, familias del área de Barcelona. Es el caso de Rubèn Badal y Cristina López, de Barcelona, que han visitado este enclave natural con su su pequeño Marc, de apenas seis meses. O de una pareja de Viladecans y su hija universitaria, alojados en Castellfollit de la Roca, que han aprovechado estos días para hacer turismo en la zona. O de Alèxia Carbonell, del Maresme. “Una de las cosas buenas de declarar una zona parque natural es que estará muy bien conservado, pero como contrapartida es que atrae a muchísimo público”, explica mientras camina por un sendero en compañía de sus hijas y exmarido.

A falta de descargar los datos de otoño de los contadores ubicados en distintos puntos del parque, su director Xavier Puig. intuye que este año es posible que se cierre con más gente que en 2019. Entonces, los contadores de La Fageda detectaron 124.000 personas; el volcán Croscat sumó 55.000 y el Santa Margarida, 78.000.

Los nuevos hábitos derivados del confinamiento, que han supuesto un aumento de las actividades al aire libre y la erupción del volcán de La Palma han contribuido a incrementar el público del Parc de la  Zona Volcánica de la Garrotxa.

Espacios frecuentados. En 2019 pasaron 124.000 personas por La Fageda; 55.000 por el Croscat y 78.000 por el volcán Santa Magarida

 “Este noviembre tenemos 150 escolares por día; y en diciembre entre 50 y 60; otros años estos dos meses estábamos casi parados”, explica Werner Estellé, de la empresa Corriol Serveis; que añade que la cifra de escolares de un día se ha duplicado. Destaca también el interés creciente en adultos que ahora quieren un guía para “entender mejor” su visita. Para este puente tienen todos los grupos cerrados: dos por día con unas 40 personas. “Los volcanes están de modo y eso se nota”, explica.

También es una buena época para los responsables de otros negocios vinculados al parque, como los que prestan el servicio de viajes en carruaje. Aunque su negocio, explican, está muy unido al hecho de que entren vehículos al aparacamiento. “Cuando ponen las barreras, nosotros dejamos de tener clientes”, explican. “A las 11 han salido seis carros llenos de gente. Para las 12, con las vallas impidiendo el acceso de coches, sólo tenemos de momento uno previsto”, explica un responsable.

El efecto del volcán de La Palma. La cifra de escolares de visita de un día se ha duplicado desde septiembre

Para el alcalde de Santa Pau, Josep Companys, es urgente replantear la movilidad en la zona y pone un símil futbolístico para entender esa necesidad. “La Fageda es nuestra Sagrada Familia y el volcán Santa Margarida, nuestro Camp Nou; igual que para visitar estos emblemas de Barcelona coges entrada, para aquí debería ser igual”, explica e insta a adoptar medidas comunes para todos los parques naturales. “No puede ser que cada uno haga la guerra por su cuenta, hay que unificar el criterio”, afirma.

El director del parque, Xavier Puig, explica que hay que avanzar hacia “nuevos modelos alternativos de movilidad” (eso incluiría un carril bici desde Olot, por ejemplo)   aunque discrepa de la necesidad de unificar criterios. “Las medidas deben ajustarse a las problemáticas de cada lugar y lo que es válido para el Cap de Creus, puede no serlo aquí”, explica.

Las medidas de movilidad deben ajustarse a las problemáticas de cada lugar, lo que es válido para el Cap de Creus puede no serlo aquí

Xavier PuigDirector Parc Natural de la Zona Volcánica  de la Garrotxa

“Este es un territorio más humanizado, donde hay restaurantes, payeses y vecinos”, constata Puig que explica que se está estudiando a nivel comarcal la mejora de la movilidad en la zona central del parque para espaciar al público en el tiempo y en el espacio. Puig  insta también a los visitantes a plantearse la visita a La Fageda por la tarde y  evitar las horas centrales del día de los fines de semana, que es cuando más público hay.

 El bus que desde 2014 en fines de semana y festivos de otoño y primavera conecta Olot y Santa Pau con paradas en el parque no está demostrando ser una medida efectiva: en cuatro meses solo ha sido usado por 470 personas.

Un nuevo museo de los volcanes

Olot inaugurará durante el primer trimestre del año que viene el Espai Cràter, que substituirá al actual Museu dels Volcans. La sede de este edifico, de 1.500 metros cuadrados, que ha supuesto una inversión de 4’5 millones de euros,  se ubicará en la falda del volcán Montsacopa, un mirador de la ciudad de Olot. Contará con espacios de inmersión y realidad virutal, pantallas táctiles y tecnología 3D para dar a conocer la vulcanología y los movimientos sísmicos. El nuevo espacio se abrirá al público el 1 de marzo, según explica su director Xevi Collell.