El sector hotelero español frena a Bruselas: “No hay mandato de la UE para subir el IVA al turismo”
Hosteltur. Entrevista a Ramón Estalella, secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos.
CEHAT recalca que 25 de los 27 países comunitarios aplican tipos reducidos a la hostelería y advierte del impacto del aumento fiscal sobre el empleo y las empresas.
La Comisión Europea -a través de su último informe del “Semestre Europeo” para España- señala a la restauración y el alojamiento turístico como un área clave donde nuestro país pierde más recaudación fiscal por aplicar un IVA reducido, en la actualidad del 10% (con la excepción de Canarias, donde se aplica el IGIC del 7%). Por dicho motivo, Bruselas sugiere ampliar la base imponible del IVA y limitar la aplicación de tipos reducidos y exenciones. La patronal hotelera española rechaza ese incremento y recuerda que, de los 27 países de la Unión Europea, 25 mantienen tipos reducidos de IVA para la hostelería, según explica el secretario general de la CEHAT, Ramón Estalella.
Las recomendaciones de Bruselas a España
Pese a su nombre, el “Semestre Europeo” no es un periodo contable de seis meses, sino el calendario anual mediante el cual Bruselas examina y coordina las políticas presupuestarias, fiscales y de reformas de los Estados miembros. En la práctica, actúa como el ‘cuadro de mandos’ financiero de la UE: la Comisión analiza la salud económica de cada país y emite las conocidas como Recomendaciones Específicas por País (CSR), que señalan dónde recortar gasto, qué impuestos ajustar o qué reformas estructurales aplicar para mantener el déficit y la deuda bajo control.
En el caso de España, el informe publicado en Bruselas en junio de 2026 incluye múltiples recomendaciones, que van desde la equiparación del diésel y la gasolina hasta el impulso de sistemas de pensiones complementarios, la supresión de subvenciones e incentivos fiscales ineficientes o la eliminación del fraude en la contratación temporal. El documento señala también que, “entre las categorías donde se aplican tipos preferenciales de IVA, destacan los restaurantes y los servicios de alojamiento por su gran impacto presupuestario”. Por dicho motivo, las autoridades comunitarias sugieren a España limitar la aplicación de los tipos reducidos de IVA y ampliar la base imponible, aunque la recomendación no fija un porcentaje o cifra específica a la que deba subirse el impuesto en la hostelería.
La siguiente entrevista recoge el punto de vista de Ramón Estalella sobre este asunto. Además de ser secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), Estalella ha sido elegido en octubre de 2026 como nuevo integrante del Comité Ejecutivo de la asociación europea de hostelería HOTREC. Durante los próximos dos años, será el represente del sector alojativo español ante las instituciones europeas.
Pregunta: ¿Cuál es la postura que tiene la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) ante las propuestas que llegan de Bruselas para subir el IVA a los servicios turísticos?
Respuesta: Nuestra posición es de rechazo absoluto. Pero antes me gustaría hacer una precisión importante: no existen como tal unas propuestas formales de Bruselas para subir el IVA al turismo. Todos los años, la UE envía a los países miembros una serie de recomendaciones para indicarles cómo reducir su déficit. Son recomendaciones amplísimas y hay decenas de ellas para cada país. En ellas se les indica que deben reducir el déficit aumentando la recaudación o disminuyendo el gasto. En la parte de incrementar la recaudación -decisión que corresponde a cada Estado- hay un centenar de medidas, y una de ellas es la posibilidad de armonizar las tablas del IVA. Pero es solo una opción entre muchas otras. Por ejemplo, sugieren ahorrar en compras masivas de medicamentos con economías de escala, ajustar subvenciones educativas o revisar ciertos gastos públicos. Por tanto, no hay un mandato de la Unión Europea a España para subir el IVA turístico.
P: ¿Cuál es la situación fiscal del turismo en el resto de la Unión Europea?
R: De los 27 países de la Unión Europea, 25 mantienen tipos reducidos de IVA para el turismo. Las únicas excepciones son Dinamarca y Países Bajos. Los otros 25 países lo mantienen reducido.
Cualquier cambio en el IVA general requeriría unanimidad, y como 25 países lo mantienen reducido, es casi imposible llegar a un acuerdo para subirlo a nivel comunitario. Además, hay ocho países con un IVA en alojamiento más bajo que el español (que está en el 10%): Luxemburgo (3%), Eslovaquia (5%), Alemania (7%), Malta (7%), Polonia (8%) y Chipre (9%). En el 10% estamos igualados con Francia, Italia y Austria, y el resto se sitúa en el 12% o 13%.
Por eso es fundamental aclararlo: Bruselas no está obligando a España a subir el IVA al turismo. Lo que dice es que hay que reducir el déficit, y para ello el gobierno central dispone de herramientas legales como tocar impuestos o recortar gastos, pero es una opción dentro de un centenar de recomendaciones.
P: ¿Por qué la gran mayoría de países europeos decide mantener un IVA reducido para el sector turístico?
R: Porque por cada euro que genera el turismo, la riqueza se reparte entre muchísimos subsectores económicos y, además, es un sector sumamente intensivo en mano de obra. En los países de la Unión Europea se entiende que subir el IVA y encarecer el producto por vía fiscal puede provocar el cierre de muchas empresas, especialmente pequeñas. Ese cierre generaría un gasto en prestaciones de desempleo y Seguridad Social superior a lo que se obtendría con la recaudación adicional del impuesto; las cuentas no salen.
Como es un sector tan intensivo en trabajadores, 25 de los 27 países deciden protegerlo con tipos reducidos. En otros sectores no tan intensivos en mano de obra, si subes el IVA la gente se fastidia pero sigue consumiendo; en el turismo, si subes el IVA, desaparecen empresas y empleo.
P: Y dado que 25 de los 27 países mantienen el tipo reducido, ¿esto complica que la Unión Europea pueda imponer una subida generalizada del IVA al turismo?
R: Jamás habrá un mandato comunitario en ese sentido. El IVA no es una decisión de la Unión Europea. La norma comunitaria regula las reglas de gestión y recaudación del IVA, pero la fijación de los tipos concretos y a qué actividades se aplican es una competencia soberana de los Estados miembros. Los países no van a ceder esa soberanía fiscal a la Unión Europea.
En la hostelería, el peso sobre el PIB varía de forma drástica según el país. Por eso la Unión Europea fija el marco general, pero permite que cada país decida qué actividades disfrutan de tipos reducidos.
Además, conviene recordar lo que ocurrió durante la crisis financiera tras la intervención de la troika (crisis de la deuda soberana en la Eurozona, 2010–2013). Cuando varios países fueron intervenidos, entre ellos Irlanda, Chipre y Portugal, la primera medida que se les exigió para dinamizar la economía y crear empleo fue precisamente bajar el IVA al alojamiento y a la hostelería. En aquel momento, en España se pretendió justificar la subida del IVA aludida diciendo que lo exigía Europa, cuando en realidad la medida recomendada para reactivar la economía en los países rescatados fue bajarlo.
P: En el caso de España, durante el gobierno de Mariano Rajoy el IVA reducido se subió del 8% al 10%. Eso ocurrió en julio de 2012.
R: Se subió el tipo general y el reducido en términos globales por necesidades de recaudación, pero no se sacó al turismo de la categoría de tipo reducido.
Aun así, cuando ves que ocho países europeos tienen un IVA turístico más bajo que el nuestro -como Alemania con un 7%-, te das cuenta de la importancia de mantener la menor fiscalidad posible. Ocurre lo mismo que con el problema del acceso a la vivienda: si el 40% del coste de una vivienda nueva son impuestos, la forma de hacerla asequible es bajando esa carga fiscal. Si quieres más empleo, más empresas y más autónomos, no puedes subir los impuestos al sector que genera trabajo.
P: ¿Existe el riesgo de que, aprovechando el clima de malestar contra el turismo en ciertos lugares y las necesidades financieras de algunos Estados, algunos gobiernos cedan a la tentación de subir dos o tres puntos el IVA reducido?
R: Hay que precisar el punto de partida: no existe un clima social generalizado contra el turismo. Existen problemas puntuales en destinos concretos con saturación y falta de infraestructuras públicas, como ocurre en Palma de Mallorca, Barcelona o en Tenerife. Pero ese problema no existe en Salamanca, ni en Benidorm, ni en la Selva Negra alemana, ni en Galway, ni en Varsovia. En la inmensa mayoría de sitios no hay rechazo al turismo, sino que se le ponen alfombras rojas. Cuando no hay falta de movilidad, ni saturación en momentos concretos, ni déficit de infraestructuras, no hay rechazo.
Por otro lado, está demostrado que aplicar impuestos al turismo no resuelve los problemas de masificación, solo encarece el producto. Baleares lleva años con la ecotasa y Barcelona con la tasa turística, y eso no ha resuelto la saturación. En cambio, destinos como Benidorm no tienen tasa ni rechazo social. La masificación no se arregla gravando más, sino organizando los flujos, mejorando las infraestructuras y alcanzando un acuerdo social con los residentes sobre el modelo que se desea.
P: A pesar de todo, si España decidiera incrementar el IVA al turismo ¿Cree que ese aumento de la recaudación podría emplearse parcialmente para financiar la reconversión de destinos turísticos maduros?
R: La reconversión de los destinos maduros requiere dos elementos: un pacto social con los residentes y el impulso de la inversión privada mediante rentabilidad e incentivos fiscales, no mediante la imposición de nuevos tributos.
Un ejemplo claro de éxito es la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC): si una empresa reinvierte sus beneficios en activos fijos o en la mejora de la planta hotelera, obtiene deducciones en el Impuesto sobre Sociedades. Esto ha permitido renovar la oferta turística canaria con capital privado. Ocurre algo similar con las leyes de mecenazgo. Si se permite a las empresas deducirse impuestos por aportar fondos a la rehabilitación de un destino maduro (como la Playa de Palma o Torremolinos), el sector privado invertirá activamente.
En cambio, si encareces el destino con más impuestos, pierdes competitividad frente a competidores como Malta, Chipre o Croacia, destruyes empleo y dejas en manos del Estado la decisión de en qué gastar ese dinero. El Estado siempre tendrá prioridades urgentes -sanidad, pensiones, gasto social- y la reconversión de un destino maduro quedará relegada. La vía eficaz para renovar destinos maduros son los incentivos fiscales para atraer inversión privada, en el marco de un acuerdo con los residentes, no la subida de impuestos.
P: Para resumir el posicionamiento de CEHAT: ¿la propuesta de la patronal hotelera pasa por mantener el IVA reducido e implementar incentivos fiscales para preservar y mejorar la competitividad del turismo español?
R: Sí, pero destacando que 25 de los 27 países de la UE aplican un IVA reducido a la hostelería y al alojamiento, lo que demuestra un consenso amplio en Europa sobre la necesidad de mantener esa fiscalidad reducida debido a su elevado impacto en el empleo.

