España, líder indiscutible de la OCDE en ingresos por turismo | Federació Hostaleria i Turisme de les Comarques de Girona

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España, líder indiscutible de la OCDE en ingresos por turismo

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Hosteltur. El superávit español alcanzó los 73.808 millones de dólares.

España se consolidó en 2024 como el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con el mayor saldo positivo en la cuenta de viajes, impulsado por la fortaleza del turismo internacional. Según el informe sobre tendencias y políticas turísticas publicado por la organización este miércoles, el superávit español alcanzó los 73.808 millones de dólares, una cifra muy superior a la registrada por otros grandes destinos.

Por detrás de España se situaron Turquía, con 48.906 millones de dólares; Japón, con 40.413 millones; y Estados Unidos, con 34.865 millones.

El informe subraya especialmente el caso japonés, ya que su balanza turística fue la que más creció en 2024, con un avance del 37,6 %. Ese incremento estuvo vinculado a la depreciación del yen y a la recuperación de los viajes procedentes de China tras los años de restricciones asociados a la pandemia.

Otros países de la OCDE también cerraron 2024, último año para el que existen datos comparables, con saldos turísticos claramente positivos. Italia registró un superávit de 22.955 millones de dólares; Portugal, de 22.596 millones; México, de 21.632 millones; y Francia, de 17.192 millones.

Alemania encabezó este grupo, con un déficit de 76.670 millones de dólares. Le siguieron Reino Unido, con 34.734 millones; Bélgica, con 17.440 millones; Corea del Sur, con 12.502 millones; y Noruega, con 10.420 millones.

El informe también analiza una quincena de economías no pertenecientes a la OCDE. Entre ellas, Brasil registró un déficit de 12.330 millones de dólares y Argentina, de 2.845 millones. En cambio, Tailandia obtuvo un superávit de 26.353 millones, Croacia de 13.631 millones y Egipto de 11.272 millones.

La recuperación de los flujos turísticos internacionales quedó reflejada asimismo en el volumen de llegadas. En 2024, los países de la OCDE recibieron 819,5 millones de turistas extranjeros, un 8,1 % más que el año anterior. Con ese dato, la organización superó por primera vez los niveles previos a la pandemia, registrados en 2019.

Para 2025, las estimaciones incluidas en el informe apuntan a un crecimiento del 3,4 % en las llegadas internacionales dentro de la OCDE, por debajo del avance global, situado en el 5 %. Los mayores incrementos relativos se observaron en Japón, con un aumento del 16 % hasta los 42,68 millones de turistas; Corea del Sur, también con un 16 % más y 18,94 millones; Finlandia, con un crecimiento del 17 % hasta los 3,38 millones; y Chile, con un 15 % más y 6 millones de visitantes.

En cifras absolutas, Francia volvió a encabezar la recepción de turistas internacionales en 2025, con 102 millones de llegadas, un 2 % más que en 2024. España ocupó la segunda posición, con 96,8 millones y un crecimiento del 3 %. A continuación se situaron Estados Unidos, con 68,29 millones, pese a una caída del 6 %; Turquía, con 62 millones y un avance del 2 %; Italia, con 61,34 millones y un aumento del 6 %; y México, con 47,79 millones, también un 6 % más.

La OCDE no incluye previsiones propias sobre el efecto de la guerra en Oriente Medio en la actividad turística. No obstante, recuerda que la agencia especializada de Naciones Unidas ha rebajado entre uno y dos puntos porcentuales sus expectativas de crecimiento para el 2026, después de haber previsto inicialmente una expansión global del turismo de entre el 3 % y el 4 % respecto a 2025.

A medio y largo plazo, el organismo considera que el turismo seguirá apoyándose en el crecimiento de la clase media mundial. El informe apunta a un horizonte de unos 5.000 millones de personas en 2030, frente a los 4.000 millones estimados al inicio de la década de 2020

La OCDE señala que los mayores aumentos se esperan en China y la India, especialmente en este último país, que presenta el crecimiento más rápido. Para aprovechar ese potencial, el sector turístico tendrá que adaptarse a las preferencias de esos mercados emisores y, al mismo tiempo, gestionar mejor los efectos sociales y medioambientales asociados al crecimiento de los viajes, recomienda.