"Si los países emisores de turismo a España tienen problemas, también los tendremos" | Federació Hostaleria i Turisme de les Comarques de Girona

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“Si los países emisores de turismo a España tienen problemas, también los tendremos”

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Expansión.  JORDI HEREU Ministro de Industria y Turismo/ “Es una evidencia que los precios del combustible han subido y pueden afectar a la demanda. En España y en Europa debemos estar pendientes y tomar medidas para evitar la escasez”.

Las tensiones geopolíticas y comerciales desatadas por las decisiones de Donald Trump desde que ocupó por segunda vez el Despacho Oval de la Casa Blanca a principios del año pasado han obligado a multitud de países en todo el mundo a reconfigurar sus estrategias en las áreas económicas clave. Entre ellas, el turismo –tras el estallido de la guerra de Irán– y la industria, con el foco puesto en el aumento del gasto en Defensa y la autonomía estratégica de Europa.

En España, las políticas en ambos sectores se concentran en un solo Ministerio, que lidera Jordi Hereu (Barcelona, 1965). El ministro recibe a EXPANSIÓN con las constantes incertidumbres sobre la guerra y sus consecuencias como principal leitmotiv, que se trasluce durante toda la entrevista.

– Usted ha destacado la resiliencia de España como “destino turístico seguro”. Sin embargo, otros expertos dicen que el conflicto puede afectar a la demanda internacional, incluyendo a los principales mercados emisores de España. ¿Saldrá el país beneficiado de la situación?

Todo lo que analicemos ahora mismo está sometido a la evolución de un fenómeno que no controlamos y sobre cuya evolución no tenemos una bola de cristal, pero hay elementos de coyuntura y cambios estructurales, y debemos estar en ambas cosas.

En términos globales, los conflictos geopolíticos y las guerras van contra el turismo. Por tanto, somos los primeros preocupados por el efecto global que esto tiene. En este sentido, es evidente que tenemos que estar muy pendientes, entre otras cosas, porque Oriente Medio es un gran hub de la movilidad internacional aérea. Por tanto, es evidente que la conexión con continentes como Asia tiene una afectación coyuntural y estructural.

Sin embargo, los últimos datos para España muestran que, de momento, el país aguanta bien y que se sigue vanzando en el modelo que queremos: más crecimiento en el gasto y, por tanto, en los ingresos para la economía.

El posicionamiento del Gobierno es muy claro: abogamos por la finalización del conflicto ya. Sin embargo, el alto el fuego no se puede dar como definitivo, y el hecho de que terminen los bombardeos no significa que terminen las consecuencias. Aunque mañana se firme la paz, nosotros tendremos que gestionar proactivamente los efectos coyunturales de esta gran crisis geopolítica y también los de cambios estructurales.

En el campo del turismo, tenemos que persistir en los esfuerzos que estamos acometiendo, diría que casi con más fuerza, con los gobiernos autonómicos, con las ciudades y con todo el sector empresarial. Si ya estábamos invirtiendo en eficiencia energética, deberemos seguir invirtiendo en eficiencia energética, porque, entre otras cosas, las lecciones de estas semanas son que el modelo del cambio energético es el que necesitamos, de cambio hacia la electrificación.

Es evidente. Tenemos que persistir en este cambio estructural que nos da mayor competitividad y que nos da mayor resiliencia y mayor autonomía estratégica.

El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, durante la entrevista. do nos llegaron, en las métricas actuales, casi 97 millones de turistas. Es evidente que podemos mantener la misma tasa de crecimiento este ejercicio, pero estoy mucho más pendiente del gasto, que sube más, y para mí es una muy buena noticia. Creo que es bueno un modelo de un crecimiento racional y es lo que creo que puede pasar, a pesar de todo lo que está ocurriendo en este 2026. El turismo hace una aportación muy interesante a la economía española.

Los datos que maneja el sector apuntan a un potencial mercado de 180 millones de turistas que no viajarán este año a Oriente Próximo. ¿Qué capacidad tiene España para absorber esta demanda?

El modelo que defiendo es el del crecimiento sosegado. Tenemos capacidad para atraer más volumen, pero también tenemos que hacer en los deberes: si diversificamos la propuesta y si desconcentramos destinos. Algunas regiones ya muestran un nivel de ocupación cercano al límite técnico, especialmente en julio y en agosto, por lo que veremos, y tendremos que gestionar si así fuera, si en algunos puntos hay un efecto de hiperconcentración.

En el lado opuesto, los principales organismos internacionales han recortado de forma significativa su crecimiento para países como Alemania, Francia o Reino Unido, que figuran entre los grandes mercados emisores de España. ¿Podría esto comprometer las perspectivas para la temporada alta turística?

Es evidente que tenemos que contraponer la atracción de España como destino seguro a la posibilidad de que hubiese efectos de menor crecimiento económico o menor renta disponible en algunos países de origen, lo que podría afectar a la demanda. Por tanto, sólo el tiempo nos dirá cuál es el resultante final procesos y los fenómenos que están compitiendo y a veces actuando en dirección un poco contrapuesta.

Hablando de hipótesis, en caso de que la guerra se acabe y el turismo mantenga la misma trayectoria de los últimos años, ¿está España en condiciones de marcar un nuevo récord de visitantes, con el foco en la cifra de 100 millones de turistas internacionales?

Sobre este asunto, es pública y notoria mi posición. No estoy nada obsesionado con el poder de los números. Aunque es verdad que el año pasao nos llegaron, en las métricas actuales, casi 97 millones de turistas. Es evidente que podemos mantener la misma tasa de crecimiento este ejercicio, pero estoy mucho más pendiente del gasto, que sube más, y para mí es una muy buena noticia. Creo que es bueno un modelo de un crecimiento racional y es lo que creo que puede pasar, a pesar de todo lo que está ocurriendo en este 2026. El turismo hace una aportación muy interesante a la economía española.

Algunas aerolíneas europeas han advertido de que el suministro de queroseno se podría ver comprometido. Si el bloqueo del estrecho de Ormuz continúa, ¿para cuánto tiempo tendría España capacidad de abastecimiento?

En España, el queroseno muestra mucha más fortaleza, mucho más stock y mucha más capacidad de producción que en otros países. Pero estamos en una Europa interdependiente. Por tanto, nosotros tenemos que estar en la política energética europea, compartiendo y estando en mecanismos de visión estratégica europea, de compra europea y de solidaridad europea. Porque si los países emisores de turismo hacia España tuviesen problemas, también los tendríamos nosotros.

A la vez, estamos teniendo una actitud proactiva y de observación atenta con el sector de la evolución que tengamos que ver. Tenemos una infraestructura liderada por Aena que tiene una política también muy proactiva, y todos los agentes estamos vigilantes, expectantes y viendo la evolución.

En cualquier caso, nosotros lo que expresamos es, más bien, la recomendación de que se compren ahora los billetes, porque es verdad que en este momento se está utilizando queroseno que se compró hace tiempo y, por tanto, hay un elemento de la evolución del precio. El precio expresa las expectativas, y en este sentido ya es una evidencia que los precios han crecido y esto puede afectar a la demanda. Pero yo también digo en este tema, como en todos, que nosotros tenemos que estar pendientes de evitar la escasez, no sólo la traslación vía precio, sino el que no falte este recurso. Sobre este asunto, se están tomando las medidas tanto en España como en Europapara que no ocurra.

Fuentes del sector turístico apuntan a que el mayor incremento de la demanda derivado de la guerra se está produciendo en los destinos de costa, que históricamente han vivido mayor colapso. ¿Podría el conflicto comprometer los avances en la sostenibilidad turística?

Lo que ahora estamos afrontando, que es un conflicto de geopolítica convertido en un conflicto bélico, y sus consecuencias, para mí dejan un mandato muy claro, que es perseverar en el proyecto estratégico que estamos acometiendo, siempre junto al sector. No concibo política turística ni industrial si no es desde la estricta colaboración entre la política pública y el emprendimiento, con la capacidad de innovación que tienen tanto el sector empresarial como los trabajadores.

Por tanto, para mí el mandato es perseverar en el Plan de Turismo Sostenible 2030. Podría darse el caso de que haya coyunturas que hagan modificar las líneas estratégicas, pero, en el caso del turismo, nuestra apuesta por la sostenibilidad social y ambiental es la garantía para la sostenibilidad económica.

Por tanto, las políticas de desconcentrar los destinos, diversificar nuestra propuesta del producto que ofrecemos al mundo, los procesos de desestacionalización a lo largo del año para evitar puntas y generar mayor estabilidad y mayor racionalidad; la digitalización de las experiencias, la inversión en la digitalización de empresas y de destinos… Todo esto, cuando veo ahora las consecuencias del conflicto, me lleva a profundizar en las políticas que estamos acometiendo.

Por ejemplo, si estamos invirtiendo para la eficiencia energética ayudando las empresas, tenemos que seguir apoyando proyectos en estas y otras áreas.