Un estudio de la Cambra rebate al Cercle d’Economia sobre la productividad del turismo
La Vanguardia. El informe defiende que el valor de este sector en la ciudad de Barcelona está en la media del conjunto de actividades
El sector turístico catalán y su aportación a la economía está en el centro del debate de la sociedad civil. Tan solo un día después de que el Cercle d’Economia diera a conocer un análisis que llama a reformular el modelo turístico por su “agotamiento”, la Cambra de Comerç publica un informe que apunta en la dirección contraria. Éste último, elaborado por el Observatori d’Economia Urbana, defiende que la productividad del sector turístico en Barcelona “es muy similar” a la del conjunto de actividades económicas de la ciudad. Este hecho, prosiguen, indicaría que el turismo no es un sector de bajo valor. En cambio, el trabajo del think tank del Cercle d’Economia, la Iniciativa per la Productivitat i la Innovació (IPI), señala que el turismo catalán -no solo el de Barcelona- tiene una productividad inferior a la media, lo que supone una “debilidad estructural” del sector.
No son las únicas entidades que están abordando este tema. En noviembre pasado, el Col·legi d’Economistes de Catalunya arrancó su jornada anual con la petición de dejar de subvencionar con dinero público la hostelería, el alcohol, el tabaco, los combustibles y los peajes para tratar de frenar el crecimiento del turismo y fomentar el aumento de la industria.
El debate de la productividad
No es de extrañar este interés por analizar la actividad turística. Su peso en la economía está en torno al 12% del PIB y en los últimos años ha entrado en la arena política por su impacto sobre el acceso a la vivienda, la saturación de los destinos más demandados o el medio ambiente, entre otras externalidades.
Ahora, el estudio de la Cambra, a través del Observatori d’Economia Urbana, arroja más elementos a este debate. Entre las conclusiones, destaca que la productividad del turismo en Barcelona es “bastante similar a la de la ciudad”, con valores de 74.700 euros por persona ocupada en el turismo frente a 74.400 por persona ocupada en general en el año 2023.
Por otro lado, indican que ña actividad turística emplea a casi 165.000 personas en Barcelona, mientras que el 80% de la ocupación turística total se concentra en 5 sectores: servicios de comida y bebidas, comercio al por menor, servicios de alojamiento, transporte terrestre y actividades inmobiliarias. En el Valor Añadido Bruto (VAB), el alojamiento representa un 21,2% del total (un euro de cada cinco). Esto indicaría, según el informe, que otros subsectores vinculados al turismo también se benefician de forma significativa “en contra de la idea extendida de que el turismo sólo beneficia al sector del alojamiento”, afirma.
En cuanto al PIB, los resultados del estudio sitúan el peso del turismo en el 12,8% en el 2023, con una ligera bajada respecto a 2019, cuando se situó en el 14,1%.
El presidente de la Cambra, Josep Santacreu, ha puesto en valor los datos que muestra el informe. “Rompen el mito de que el turismo es un sector de poco valor”, ha comentado durante la presentación del estudio este lunes. Por su parte, Jordi Clos, presidente del Comité ejecutivo de Turisme de Barcelona, ha aplaudido la nueva iniciativa de la Cambra. “Los objetivos del Observatori coinciden con la estrategia que nos hemos fijado desde Turisme de Barcelona para mejorar la percepción del turismo y la reputación de un sector relevante en la economía de Barcelona”, ha asegurado.
El Observatori d’Economia Urbana está dirigido por el catedrático y profesor de la Pompeu Fabra School of Economics, Josep Francesc Valls. El objetivo es investigar y generar conocimiento sobre el papel del turismo en la economía.
Josep Santacreu: ”Es necesario hablar de oportunidad y transformación, más que de agotamiento del modelo”
Según Santacreu, si por productividad se entiende el valor añadido (VAB) por persona ocupada, que es la forma más sencilla y frecuente de medir esta variable, “es un hecho constatado que la productividad agregada de las actividades turísticas es similar a la del conjunto de la economía, tanto en Barcelona ciudad como en el conjunto de la economía española”.
El presidente de la Cambra afirma que en el primer artículo el informe del IPI, firmado por Miquel Puig, se reconoce este hecho. “Ahora bien, existen otras variables distintas de la productividad del trabajo, como la remuneración por persona asalariada, donde sí se observa un diferencial negativo del turismo, en conjunto, respecto a la media de la economía”, añade.
Para éste, es importante tener en cuenta que en ambos casos, productividad y salarios, “las comparaciones agregadas esconden una gran diversidad de situaciones”. “En el caso del turismo, tanto la productividad como los salarios varían mucho en función de la dimensión de la empresa y del segmento de actividad de que se trate”, destaca Santacreu.
En cuanto al diagnóstico del Cercle d’Economia sobre el modelo turístico, que considera agotado, el presidente de la Cambra destaca que el estudio presentado este lunes pone también de manifiesto “la importancia del turismo como motor de demanda en segmentos de actividad considerados de elevado valor añadido, como los culturales, artísticos, deportivo y recreativos”.
“Es necesario hablar de oportunidad y transformación, más que de agotamiento del modelo”, continúa. En cualquier caso, Santacreu considera que existe un amplio consenso –compartido por el informe del IPI– sobre la necesidad de “crecer en calidad y no tanto en volumen”. “Esto implica añadir más valor por persona ocupada, lo que debería repercutir en salarios más elevados, poniendo las condiciones que estimulen mayor inversión por puesto de trabajo y unas políticas públicas eficaces y consensuadas con el sector privado y el conjunto de la ciudadanía”, concluye.

