La inflación del 2025 se queda en el 2,7%, una décima menos que el año anterior | Federació Hostaleria i Turisme de les Comarques de Girona

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La inflación del 2025 se queda en el 2,7%, una décima menos que el año anterior

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La Vanguardia. En diciembre los precios se moderaron una décima por la bajada de los carburantes hasta una tasa del 2,9%

La inflación sigue bajo control, lo ha estado durante todo el año, pero no ha conseguido todavía acercarse al objetivo del 2% que marca el BCE. El 2025 termina con un IPC medio del 2,7%, lo que supone un dato con elementos positivos, es la tasa más baja desde el 2020; pero también con otros que lo son menos, es solo una décima menos que la que se registró el año pasado. Es decir, que la moderación es muy gradual, mucho más que lo que se preveía antes de iniciar el ejercicio, con unos cálculos que la situaban entonces en el entorno del 2%, pero que a medida que pasaban los meses se iban revisando al alza.

El año acaba como empezó, con una inflación en enero del 2,9%, la misma tasa que ahora se repite en diciembre, según el dato adelantado esta mañana por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Supone una décima menos que el mes anterior, que se explica básicamente por la bajada del precio de los carburantes y en menor medida por los del ocio y cultura. En este caso, suben pero menos que en diciembre del año pasado. En cambio, los alimentos vuelven a subir, manteniendo una resistencia continuada a moderar sus precios, tal com han hecho en los últimos meses.

Esta evolución es debida, principalmente, a la bajada de los precios de los carburantes y lubricantes para vehículos personales, frente al incremento de diciembre de 2024. También, aunque en menor medida, a los precios de ocio y cultura, que suben, pero menos que en el mismo mes del año anterior.

El 2025 es un año en que los precios bajaron ostensiblemente de marzo a junio, para después remontar de nuevo. Se mantiene pues la distancia con los precios de la eurozona que, con un 2,1% en noviembre, sí que consiguen cumplir con la meta fijada por el BCE en materia de inflación.

Por lo que se refiere a la inflación subyacente, la que no tiene en cuenta ni energía ni alimentos frescos, en diciembre se mantiene en el 2,6%. De esta manera, la media del año se modera hasta el 2,3%, lo que supone seis décimas menos de la que se registró en el 2024.

Por supuesto que estos niveles de la tasa de inflación general nada tienen que ver con el 8,4% del 2022, que marcó el punto más álgido de la crisis de la inflación, ni tampoco con el 3,5% del 2023. Los precios están domados, ya se consiguió a lo largo del año pasado, pero permanecen las resistencias a bajar un peldaño adicional.

Resistencias que en los últimos meses se han centrado en los alimentos y los servicios. No conocemos todavía el detalle de los datos de diciembre, se sabrán en dos semanas, pero en noviembre quedó claro que estos dos factores eran los que se resistían a bajar. Los alimentos por ejemplo subieron en noviembre cuatro décimas hasta quedar en el 2,8%, la tasa más alta de todo el año, junto con la de junio. La presión es especialmente fuerte en los alimentos elaborados, un grupo aumentaría mucho más su tasa si no fuera por el impacto compensador del aceite de oliva, cuyo precio sigue cayendo de forma significativa.

A partir de ahora, se espera que la inflación se modere en los primeros meses del 2026, con unas tasas en el entorno del 2,5% entre enero y junio.