El enoturismo se hace mayor: de actividad secundaria a motor de destinos | Federació Hostaleria i Turisme de les Comarques de Girona

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El enoturismo se hace mayor: de actividad secundaria a motor de destinos

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Hosteltur. La profesionalización del sector marca un punto de inflexión, consolidando la cultura del vino como un eje clave para la desestacionalización y la captación de nuevos mercados

La séptima edición de FINE 2026 en Valladolid ha marcado el pulso de un sector que ha dejado atrás su rol de actividad complementaria para situarse en la primera línea de la estrategia turística y motor de destinos. Con la participación de 140 bodegas, hoteles y rutas procedentes de mercados clave como España, Portugal, Italia y Eslovenia, junto a 93 turoperadores y agencias especializadas de 21 países, se ha puesto en evidencia que el enoturismo es mucho más que una moda. El viñedo, bajo este nuevo prisma, deja de ser un mero entorno de producción para convertirse en una pieza central de la oferta turística y un motor económico de primer nivel, capaz de garantizar sostenibilidad y rentabilidad.

Y si hay algo que respalda la conclusión de que el enoturismo ha dejado su rol de actor secundario para pasar a convertirse en una actividad palanca económica es, no solo las sucesivas ediciones de FINE, sino los datos que ponen de relieve cómo en torno al vino se puede impulsar un destino. Y, por primera vez, hay datos que lo reflejan. Gergely Szolnoki, de la universidad de Geisenheim (Alemania), ha presentado un informe que pone cifras a esta realidad global.

Tras analizar más de 1.300 bodegas en 47 países, los datos son contundentes: el 88% de ellas ya integra actividades de enoturismo. El estudio revela que esta apuesta va mucho más allá de la simple cata de vinos; se trata de una diversificación total de la oferta que genera rentabilidad directa. En las empresas vitivinícolas más avanzadas, el turismo ya aporta, de media, un 25% de la facturación total, demostrando que recibir visitantes no es solo una cuestión de imagen, sino una línea de negocio esencial para la salud financiera de la bodega.

El enoturismo como carril de flujos turísticos
Por su parte, Ana Muñoz, directora general de Políticas Turísticas del Ministerio de Industria y Turismo, ha reforzado esta visión con los datos oficiales de la encuesta Egatur de 2025. El turismo gastronómico, donde la enogastronomía es un pilar fundamental, se consolida como una motivación de viaje clave con cerca de medio millón de turistas internacionales. Muñoz ha destacado que esta es la herramienta más eficaz para repartir los flujos turísticos: el enoturismo atrae visitantes durante todo el año, permitiendo que meses como octubre —históricamente más tranquilos— tengan una vida comercial vibrante, lo que ayuda a combatir la estacionalidad que tanto preocupa al sector.

Sostenibilidad y resistencia frente a los cambios
El enoturismo vive un momento dulce, pero sabe que debe adaptarse a nuevos retos. Ante la tendencia global de un menor consumo de vino, las bodegas han encontrado en el turismo un salvavidas necesario. Según el informe de la universidad Geisenheim ,el viajero actual busca autenticidad y sostenibilidad, valores que obligan a proteger el paisaje y el entorno rural como parte inseparable de la experiencia. Las bodegas que han entendido esto están aguantando mucho mejor el tirón del mercado, ofreciendo una inmersión en la cultura y la tierra que va mucho más allá de lo que hay dentro de una botella.

La digitalización como llave del éxito
La forma de viajar ha cambiado drásticamente. Si una bodega no puede gestionar una reserva en tiempo real desde el móvil, es invisible para el mercado global. El perfil del visitante, mayoritariamente entre 25 y 44 años, demanda inmediatez y experiencias hechas a medida. Por eso, la digitalización ha pasado de ser una opción tecnológica a una necesidad básica para sobrevivir. Hoy, la eficiencia en este punto es lo que separa a las empresas que lideran el mercado de aquellas que, pese a tener un producto excelente, no consiguen conectar con el viajero moderno que llega desde cualquier parte del mundo.

Un sector que mira al futuro
Según Alberto Alonso, director general de Feria de Valladolid, el espacio de FINE ha arrancado este año “como una plataforma de negocio en la que se encuentran la oferta y la demanda, un espacio que arranca con más de 2.000 entrevistas concertadas”. El crecimiento de la feria -que ya ha dado el salto internacional a Italia y que se está valorando que llegue a América- es el reflejo de una industria que no para de innovar. En esta edición, el oleoturismo ha ganado un protagonismo merecido como el “aliado natural” del vino, enriqueciendo la oferta del turismo de interior. De hecho, según Szolnoki, el futuro del enoturismo es “brillante”, basándose en las previsiones de las bodegas de apostar por incluir experiencias turísticas a corto y medio plazo.