Cataluña absorberá parte del turismo que rechaza viajar a destinos en guerra | Federació Hostaleria i Turisme de les Comarques de Girona

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Cataluña absorberá parte del turismo que rechaza viajar a destinos en guerra

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El País. La Costa Brava y la Costa Dorada detectan más actividad en las reservas y la ciudad de Barcelona tiene que lidiar con las complicaciones en el tráfico aéreo

La tensa situación geopolítica mundial tiene un impacto incipiente en la distribución de los flujos turísticos y ha puesto en estado de alerta a destinos tradicionales de Cataluña, prestos para valorar, y absorber si procede, el parón de demanda en mercados que suelen ser competencia directa, pero sobre los que ahora planean recelos por el posible alcance de los efectos de conflictos como el que golpea a Oriente Medio. A las puertas de la Semana Santa, la Costa Brava y la Costa Dorada han notado un ligero aumento del interés para la temporada de verano. El sector turístico de Girona y Tarragona coincide en que “las previsiones ya eran buenas y seguramente mejorarán”. A la ciudad de Barcelona la penalizan las inquietudes y vacilaciones que hay sobre el tráfico aéreo, un factor que compromete las conexiones internacionales con el aeropuerto de El Prat. Las situaciones de amenaza en zonas que están bajo la influencia de las guerras propician que los viajeros busquen destinos seguros y bien comunicados. Ante la incertidumbre, la gran masa turística prefiere dejar los largos viajes para otro año. Estos factores hacen que para escoger destino este verano los europeos en general miren más al Mediterráneo que a los Balcanes u Oriente Medio. Por otra parte, también se espera que el turismo español opte por destinos más cercanos o interiores. En ambos casos, Cataluña puede beneficiarse del “efecto refugio”. Otro factor que determinará la distancia del viaje y los días de estancia será el precio del carburante. El sector turístico catalán se prepara para poder dar respuesta a un previsible aumento de las reservas del cliente de proximidad. “Esta situación es una desgracia, pero si lo analizamos desde la perspectiva de la captación turística parece claro que España puede salir beneficiada, porque es un destino que permanece aislado de las tensiones”, manifiesta Carlos Rabaneda, presidente de Pimec Turismo. Señala que la incógnita aparece cuando se trata de pronosticar si puede haber un encogimiento del gasto. En un contexto como el actual, cuando el clima de amenaza global dispara las cautelas, “es menester analizar como afecta esa sensación en la capacidad de gasto del turista”. Sin embargo, se muestra convencido de que “destinos turísticos consolidados, como es el caso de la ciudad de Barcelona, es probable que no sufran”. En la Costa Brava sur, el presidente del Gremio de Hostelería de Lloret de Mar, Enric Dotras, confirma que “desde hace unos quince días ha aumentado la demanda de los turistas europeos, los operadores están solicitando ampliar contrato, piden más habitaciones”. “Aunque esto no quiere decir que ya esté vendido, en estos momentos sí ha subido el interés”, sostiene. “Muchos de los que querían viajar hacia zonas de conflicto deben reorientar sus vacaciones y aquí trabajamos con todo tipo de mercados: inglés, belga, alemán, holandés, francés…”, dice Dotras. Otro factor que cree que hay que tener en cuenta es “el interrogante de la economía”, el aumento del precio de los carburantes y de la energía, y cómo repercutirá en el aumento de precios. “Hay hoteles que pagan facturas de 100.000 euros al mes de electricidad, si sube un 30% tendrán que repercutirlo en el cliente, o asumirlo y tener pérdidas”, afirma. Esas variaciones no afectarán a los clientes que tienen la reserva hecha desde hace tiempo, pero si a los que vayan a última hora. El portavoz de la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo (FEHT) de la provincia de Tarragona, Xavier Guardià, cree que todavía es pronto para vaticinar posibles efectos, pero reconoce que se han detectado “ciertos movimientos” al alza sobre unas previsiones que ya eran buenas. “Si algo puede hacerle la situación geopolítica mundial al sector turístico de la Costa Dorada, es beneficiarle”. De entrada, durante esta próxima Semana Santa la Costa Dorada ya tiene asegurada una ocupación del 90%. Los datos están impulsados por diferentes torneos deportivos que implican el desembarco en hoteles de Salou o Cambrils de 45.000 deportistas. Guardià coincide en que Cataluña es “un destino seguro a nivel de seguridad ciudadana” y da garantías en temas sensibles como la asistencia sanitaria, pero también cree que habrá ver como evoluciona la “sensación de que es mejor no moverse de casa”, como ya pasó en la época pandémica. En la Costa Dorada y las Terres de l’Ebre “el 98% del cliente es europeo o español”, sostiene. El problema de viajar a países lejanos “no es sólo llegar al destino, también la posible afectación en otros espacios aéreos”, señala. El presidente de la Federación Catalana de Campings, Miquel Gotanegra, apunta a un pequeño incremento del turista anglosajón que busca seguridad y se ha interesado por viajar en temporada baja. En la alta, los campings catalanes ya no pueden absorber más demanda. Pero en primavera y otoño pueden captar nuevos clientes suecos, noruegos o alemanes que viajan fuera de temporada en autocaravana. Antes de hacer centenares de kilómetros hacia el sur, con gran consumo de combustible, puede ser que se queden en Cataluña. Gotanegra vaticina “un ligero repunte” para un destino “seguro y bien preparado” y afirma: “Los próximos tres meses serán muy importantes”.