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Antonio Garamendi tendrá el segundo mandato más largo de la historia de CEOE

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elEconomista. Los estatutos de la patronal limitaban a dos mandatos las presidencias hasta 2023.

Antonio Garamendi iniciará hoy su tercer mandato al frente de CEOE, tras no haber encontrado rival en el proceso electoral iniciado en verano. Nació en Getxo en 1958, proviene de una familia de empresarios y ha estado vinculado a las organizaciones empresariales desde muy joven. El dirigente llegó a la cúpula de la patronal con un perfil moderado y de diálogo con el que convenció a los empresarios de firmar la última reforma laboral. No obstante, en los últimos dos años ha reducido a cero los acuerdos con el Gobierno.

Las organizaciones sectoriales y territoriales de todo el país se dan cita en Madrid para proclamar presidente a Garamendi hasta 2030. Con este tercer mandato pasará a convertirse en el segundo líder que más tiempo ha permanecido al frente de CEOE, después del histórico presidente José María Cuevas, quien presidió la organización desde 1984 hasta 2007. Un hecho que será posible gracias a que en 2023 impulsó un cambio en los estatutos de CEOE para eliminar la restricción de dos mandatos introducida en 2014 por quien fue su predecesor, Juan Rosell.

El dirigente vasco sigue al frente de una organización que está en una situación de calma tensa tras las elecciones de Cepyme, la patronal de las pequeñas y medianas empresas que forma parte de CEOE, del año pasado. Garamendi impulsó a la actual presidenta, Ángela de Miguel, frente al granadino Gerardo Cuerva que presidía la organización desde hace seis años. Este proceso electoral abrió una disputa interna que el líder empresarial dio por zanjada tan pronto como se produjo la votación. Sin embargo, fue patente que existía un grupo crítico con su gestión, que finalmente decidió no dar el paso en esta convocatoria.

A lo largo de su trayectoria como presidente de Cepyme primero y de CEOE después, ha defendido la independencia política de la organización de empresarios y el diálogo con los sindicatos para resolver los problemas del mercado laboral. Los acuerdos sociales han marcado la tónica de su mandato, como la firma de la reforma laboral o el pacto suscrito en 2020 para subir el SMI, por los que fue objeto de críticas en el seno de la patronal.

No obstante, en los últimos dos años ha marcado distancias tanto con CCOO y UGT como con Moncloa, especialmente con el Ministerio de Trabajo, al señalar el impulso de la ley para reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales como el punto de inflexión de estas relaciones. Si bien, esta postura va más allá de los temas discutidos en la mesa de diálogo social y ha buscado calmar a los representantes empresariales que le tildaban de “blando” con el Gobierno o cuestionaban su perfil “diplomático” frente al de otros vocales que gestionan su propia empresa.

Todo ello ha quedado zanjado por el apoyo expreso que las grandes organizaciones territoriales y sectoriales. La ausencia de candidatos alternativos a Garamendi propiciará su proclamación como presidente por cuatro años más sin pasar por las urnas. Un gesto con el que se va a proyectar la imagen de unidad que la gran parte de CEOE busca desde el año pasado, ya que la opinión mayoritaria es que los roces internos distraen de su objetivo prioritario: la defensa de los intereses de las empresas de todo el país.

En un plazo de meses tiene que producirse la convocatoria de elecciones generales y esto modifica las expectativas de los empresarios, que ven factible que el PP encabece a corto plazo un ejecutivo que sea más sensible a sus demandas, después de dos mandatos en los que se han centrado en frenar iniciativas de un gobierno en el que por primera vez el PSOE ha hecho coalición con los grupos situados a su izquierda.

El eventual giro en el color de La Moncloa también reequilibrará la balanza del peso de sus propuestas en las mesas de diálogo social respecto a las de los sindicatos. Tanto UGT como renovarán sus liderazgos a lo largo de este tercer mandato de Garamendi. Pepe Álvarez va a dejar de ser el secretario general de UGT en 2028, cuando agote su tercer mandato, mientras que Unai Sordo lo hará en 2029, poniendo fin también a 12 años como líder del sindicato.