Tribuna de Inma Benito (CEOE): “Europa da un paso adelante en turismo. Ahora toca concretar”
Hosteltur. Artículo de opinión de la directora de Turismo, Cultura y Deporte y secretaria de Turismo de la CEOE.
La Comisión Europea presentó el pasado 4 de noviembre su primera Estrategia Europea de Turismo Sostenible. Es una noticia importante para quienes llevamos años defendiendo que el turismo necesita una mayor presencia en las prioridades económicas y políticas de la Unión Europea. No tanto por lo que supone disponer de un nuevo documento estratégico, sino por la oportunidad de avanzar hacia una política europea que tenga en cuenta las necesidades reales de las empresas y los destinos.
Europa sigue siendo el principal destino turístico del mundo. El sector representa aproximadamente el 10 % de su valor añadido bruto, genera más de 20 millones de empleos y está integrado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas. Su contribución al desarrollo económico y territorial es indiscutible. Sin embargo, buena parte de las decisiones que condicionan su competitividad se adoptan desde ámbitos que no siempre incorporan suficientemente la perspectiva turística.
Por eso considero relevante el paso que acaba de dar la Comisión.
La Estrategia se articula alrededor de tres pilares: competitividad empresarial, sostenibilidad y resiliencia de los destinos, y promoción internacional de Europa. Son prioridades que compartimos desde las empresas españolas y que responden a desafíos que conocemos bien.
La cuestión es cómo vamos a desarrollarlas y, especialmente, qué capacidad tendremos para convertirlas en mejoras concretas para nuestras empresas.
Una política turística que mire más allá del turismo
Probablemente uno de los principales avances que podemos conseguir con esta Estrategia sea mejorar la coordinación de las políticas europeas que afectan a nuestra actividad.
La competitividad turística depende de muchas decisiones que se adoptan fuera del ámbito estrictamente turístico. La regulación del transporte, la fiscalidad, la energía, las condiciones laborales, las políticas ambientales, la digitalización o la protección de los consumidores tienen consecuencias directas sobre los costes y la capacidad de inversión de las empresas.
Necesitamos que esa realidad se incorpore de manera efectiva a la toma de decisiones europea.
La simplificación administrativa es un buen ejemplo. La Comisión la identifica como una de sus prioridades y debemos aprovechar esta oportunidad para avanzar
en la reducción de duplicidades, cargas y procedimientos que dificultan la actividad empresarial, especialmente en las pymes.
No se trata de cuestionar los objetivos de las políticas europeas, sino de procurar que las medidas que se adopten sean proporcionadas, coherentes entre sí y tengan en cuenta sus efectos sobre la competitividad.
Lo mismo sucede con la sostenibilidad. Las empresas turísticas españolas llevan años invirtiendo en eficiencia energética, ahorro de agua, economía circular, modernización de instalaciones y nuevas tecnologías. El camino está iniciado y debemos seguir avanzando, pero necesitamos instrumentos que acompañen estas inversiones.
La financiación, los incentivos, la innovación y el acceso a la tecnología serán determinantes para que la transformación alcance al conjunto del tejido empresarial.
Gestionar mejor los destinos, no aplicar las mismas soluciones a todos
La gestión de los destinos ocupa un lugar destacado en la Estrategia y es lógico que así sea. El crecimiento de la actividad turística plantea necesidades de planificación, movilidad, infraestructuras y servicios públicos que deben abordarse desde la colaboración entre administraciones y empresas.
Durante la presentación, la Comisión descartó establecer límites generales al número de visitantes o restricciones uniformes en los destinos más populares. En su lugar, apuesta por facilitar herramientas de gestión que puedan adaptarse a las circunstancias de cada territorio.
Me parece un enfoque relevante.
No podemos gestionar de la misma manera una gran ciudad, un destino insular, una zona rural o un territorio con una actividad marcadamente estacional. Cada uno tiene sus propias necesidades, sus infraestructuras y su capacidad de acogida.
Por eso necesitamos trabajar con datos, indicadores contrastados y una planificación que permita anticipar los problemas y orientar las inversiones.
Gestionar mejor significa también aprovechar las oportunidades que ofrece el turismo para distribuir actividad económica entre territorios y temporadas, generar empleo y mejorar los servicios y las infraestructuras que utilizan tanto residentes como visitantes.
En este debate aparece inevitablemente la vivienda. Es una preocupación real, también para las empresas que encuentran dificultades para atraer trabajadores a determinados destinos.
Pero conviene abordar el problema desde todas sus dimensiones. La falta de vivienda asequible responde a factores estructurales relacionados con la oferta residencial, el suelo, la planificación urbanística y las infraestructuras, entre otros. No podemos pretender resolver desde la política turística un desafío que requiere actuaciones mucho más amplias.
La conectividad debe ocupar un lugar central
Otro ámbito en el que España tiene mucho que aportar es la movilidad. Para nuestro país, y especialmente para los territorios insulares y periféricos, la conectividad no es una cuestión complementaria. Es una condición imprescindible para competir.
La mejora de las conexiones aéreas, ferroviarias, marítimas y por carretera, la interoperabilidad de los sistemas de reserva y la digitalización de los procedimientos de viaje deben formar parte de las prioridades europeas.
También debemos avanzar en una mayor coordinación entre los distintos modos de
transporte y en soluciones que permitan al viajero desplazarse de forma más sencilla, segura y eficiente.
La transición hacia una movilidad más sostenible debe acompañarse de medidas que preserven la accesibilidad de nuestros destinos. No podemos perder de vista que Europa compite con otras regiones del mundo y que las condiciones de conectividad influyen directamente en esa competencia.
Talento, financiación y participación empresarial
La Estrategia incorpora otras iniciativas interesantes, como la futura Academia Europea de Turismo o el desarrollo del Espacio Europeo Común de Datos Turísticos.
La formación y la disponibilidad de profesionales son desafíos compartidos por buena parte de las empresas europeas. Necesitamos reforzar la colaboración con los sistemas educativos, adaptar las competencias a las nuevas tecnologías y mejorar la capacidad de atraer y retener talento.
También será importante que el próximo marco financiero plurianual europeo tenga en cuenta las necesidades de inversión de nuestro ecosistema. Las transiciones digital y sostenible requieren recursos, especialmente en un sector formado mayoritariamente por pymes.
Y hay una última cuestión que considero fundamental: la participación de las empresas.
La Comisión ha anunciado la creación de una Alianza Europea del Turismo. Puede ser una buena oportunidad para establecer una colaboración más estrecha entre las instituciones, los Estados miembros, las regiones, los destinos y el sector privado.
Pero para que resulte útil, las organizaciones empresariales debemos poder contribuir desde el inicio al diseño de las iniciativas, aportar nuestra experiencia y participar en su seguimiento.
Desde el Consejo de Turismo de CEOE queremos contribuir a este proceso. España cuenta con empresas líderes, con una gran experiencia internacional y con un conocimiento de la gestión turística que puede resultar muy valioso para Europa.
Tenemos mucho que compartir, pero también mucho que trabajar conjuntamente.
La presentación de la Estrategia supone un avance que debemos valorar. Ahora empieza una fase igualmente importante: concretar las iniciativas, establecer prioridades, identificar recursos y comprobar que las medidas adoptadas contribuyen realmente a mejorar la competitividad.
Porque la sostenibilidad, la competitividad empresarial y el bienestar de los residentes no deben plantearse como objetivos enfrentados. Necesitamos políticas que permitan avanzar en los tres ámbitos.
Europa tiene ahora la oportunidad de construir una política turística a la altura de la importancia económica y social del sector. Aprovecharla dependerá de nuestra capacidad para trabajar juntos y convertir las prioridades compartidas en resultados”.

