Las alertas sobre la IA sacuden unos mercados dependientes de la tecnología
La Vanguardia. El Banco Internacional de Pagos reconoce que el sector presenta vulnerabilidades.
Convulsión en las bolsas. Las dudas sobre si sería oportuno frenar el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) ante su creciente potencia e influencia, unido al repunte del precio del petróleo cerca de los 110 dólares por las disrupciones en la Península Arábiga, junto a las especulaciones de que la Reserva Federal (Fed) podría verse obligada a subir esta semana los tipos de interés, han agitado este lunes las contrataciones, primero en Europa, luego en Wall Street.
Este fin de semana el fundador de Anthropic, Dario Amodei, hizo un llamamiento a echar el freno en el despliegue de la IA, que podría “tomar el control de internet en seis meses”. En la misma línea, Sam Altman, el máximo directivo de OpenAI, aplazó el plan de salida a bolsa de la compañía ante las dudas que están surgiendo sobre la exigencia de frenar el gasto para mantener el control humano sobre la expansión de esta tecnología tan disruptiva.
En el otro lado del Atlántico, las bolsas estadounidenses abrieron en negativo, arrastradas por el Nasdaq. No hay que olvidar que el sector tecnológico es el que tiene más peso en Wall Street y cerca de la mitad de las firmas del SP500 están relacionadas de alguna manera con la IA. Pesos pesados como Nvidia (-3%) o Intel (-5%) se tiñeron de rojo. El índice de semiconductores de la Bolsa de Filadelfia se encaminaba a registrar su mayor caída diaria desde julio.
El Banco Internacional de Pagos, con sede en Basilea, añadió más nervios a unos mercados de por sí ya muy sensibles. “El sector durante el último año ha comenzado a mostrar signos cada vez más evidentes de vulnerabilidad. Lo que más nos preocupa es el rápido aumento de la deuda y el apalancamiento”, señaló Frank Smets, responsable de análisis del banco. “Muchas de estas operaciones de financiación son bastante opacas. A menudo no figuran en el balance. Presentan una especie de circularidad”, añadió.
En una nota publicada el lunes, Yields climb, yet risk appetite holds firm , la entidad puso el dedo en la llaga. “Los inversores exigen a estas empresas una prima de riesgo mayor ante la creciente inquietud por el fuerte aumento de sus emisiones de deuda y por la sostenibilidad de sus elevados márgenes de beneficio”. No hay que olvidar que el endeudamiento total de las tecnológicas ha pasado de unos 22.000 millones de dólares –el 22% del crédito privado total– en el 2010 a más de 1 billón de dólares –el 44%– en 2025.
Aún así, pese a las reticencias de los últimos días, Donald Trump defiende que el dinero fluya a Estados Unidos y ha afirmado el lunes que hay “una conspiración enfermiza para frenar el desarrollo de la IA”.
Los cuatro grandes hyperscalers , es decir, Amazon, Microsoft, Meta y Alphabet, han gastado alrededor de 900.000 millones de dólares en los últimos dos años en inversiones destinadas a la inteligencia artificial. ¿De verdad el mercado cree que están dispuestas a echar atrás su plan?
Las firmas de semiconductores se tiñen de rojo después las críticas de Dario Amodei y Sam Altman
“La historia nos dice que cada vez que una tecnología permite ganar dinero y aumentar poder, incluso militar, las inversiones nunca han parado”, reflexiona a este diario Guillermo Dorronsoro, ex decano de Deusto Business School y miembro de la Asociación Nausika-Tecnología para el bien común. “Yo creo que las voces en contra que están surgiendo son calculadas porque se está levantando una corriente de malestar en la sociedad, con los estudiantes que ven como se les está complicando conseguir su primer empleo a causa de la IA. Estas recientes declaraciones críticas no nacen de la prudencia, sino del interés en frenar una posible respuesta social negativa”, razona.
Dorronsoro minimiza la actual corrección bursátil. “Los mercados nunca han frenado este tipo de desarrollos. Calculan riesgos y buscan rentabilidades. Aunque a corto plazo la percepción del riesgo pueda frenar a determinados inversores, hay otros que están invirtiendo con una visión a medio y largo plazo. Y lo que están buscando es una posición de dominio. Así que por mucho que algún que otro directivo nos diga que tengamos que ir más despacio, la historia demuestra que esto no va a ocurrir”, advierte.

