La tasa turística y el cuento de la lechera | Federació Hostaleria i Turisme de les Comarques de Girona

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La tasa turística y el cuento de la lechera

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La Vanguardia. Por si el mundo económico no está bastante revuelto, empezamos la Semana Santa con novedades impositivas. A partir del miércoles, alojarse en Catalunya en un hotel, camping, albergue, piso turístico o recalar en un crucero será más caro, tanto si el turista tiene pasaporte español como si viene del extranjero. Esto es así porque entra en vigor la última subida de la tasa turística aprobada por el Parlament y que prevé un calendario de más aumentos en enero.

La tasa tiene tres niveles. Un nivel básico que se aplica en todos los municipios catalanes, el nivel de Barcelona por el recargo que cobra la ciudad y un tercero que es nuevo y que se deja a discreción de los Ayuntamientos. Es decir, los Consistorios podrán decidir si añaden una tasa local adicional de hasta 4 euros. Pero para hacerlo, deberán aprobar antes una ordenanza donde se especifiquen los importes y las categorías de alojamiento que quieran gravar.

 Los municipios dudan sobre aplicar el recargo turístico que entra en vigor este miércoles en Catalunya

En este último nivel ya asoman los nubarrones de la discrepancia porque son muchos los alcaldes que no comparten el animoso convencimiento del actual gobierno municipal de Barcelona por aumentar considerablemente la tasa que pagan los visitantes que pernoctan en la capital. Estas dudas políticas no se basan en la pretendida bondad de que el dinero de la tasa revierta en inversiones en sus ciudades. La cuestión es que los gobernantes de los municipios históricamente turísticos conocen bien el tejido económico de sus pueblos y cómo funcionan los resortes de un sector con alto riesgo de volatilidad. Dicho popularmente, recuerdan perfectamente lo que le pasó a la lechera en su famoso cuento.

Estos municipios sustentan sus economías locales en el turismo y son muy cuidadosos con los movimientos que realizan para no tropezar tontamente como la protagonista de la fábula. Saben que la competencia entre municipios turísticos es feroz y que las compañías de viaje se encargan de advertir a sus clientes que el precio de la estancia se puede encarecer con un simple cambio de término municipal aunque estén frente a la misma playa. Esto sucede especialmente si se alojan familias porque la tasa se paga por persona y día. De hecho, en las últimas semanas las advertencias sobre el recargo catalán ya aparecen en los portales de turismo.Los alcaldes saben que en este sector se negocia al céntimo cada plaza de hotel, cada menú o cada excursión y con la tasa turística estamos hablando de mucho más que céntimos. Es verdad que este impuesto se aplica en numerosos lugares, pero también es cierto que se ha incorporado como elemento de competencia y que los mayoristas tienen en cuenta en sus rankings del coste total de las estancias más caras y más baratas, incluidos los impuestos.

Hace semanas que los alcaldes hablan entre ellos sobre esta cuestión porque nadie quiere salir perjudicado. Todos saben que si el vecino aplica el recargo municipal saldrá en desventaja respecto a la ciudad de al lado donde será más asequible alojarse que en su ciudad, sin contar el riesgo para el sector. Por esta razón y porque falta un año para las elecciones municipales, serán pocos los que den el paso de asumir un nuevo impuesto local. Y mucho menos si tienen que aprobar una ordenanza que requerirá mayorías que son más difíciles de lograr en precampaña electoral.

Por todo esto, el recargo se está convirtiendo en un elemento de discusión política e incluso ya hay Ayuntamientos que están aprobando mociones de rechazo a la aplicación del recargo turístico municipal. Veremos qué pasa, pero es probable que la estela de Barcelona no la sigan otras ciudades catalanas, al menos este año.