El momento de gran exigencia que vive el turismo impone modelos más resilientes | Federació Hostaleria i Turisme de les Comarques de Girona

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El momento de gran exigencia que vive el turismo impone modelos más resilientes

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Hosteltur. Inflación, costes y talento redefinen la competitividad turística

El sector turístico atraviesa un contexto de alta exigencia marcado por la inflación, el aumento de costes y la gestión del talento, factores que están redefiniendo su competitividad. En este escenario, la eficiencia operativa, la adaptación y la capacidad de anticipación se consolidan como elementos clave para sostener el crecimiento. El análisis compartido por expertos del sector en la jornada “Politics, Economy & Global Trends”, organizada por el ITH (Instituto Tecnológico Hotelero) en Hostelco-Alimentaria 2026 en Fira de Barcelona, apunta a la necesidad de avanzar hacia modelos más resilientes ante un entorno económico y de consumo cada vez más complejo.

El turismo se enfrenta a un entorno condicionado por el incremento de los costes operativos y la inflación, elementos que están tensionando la rentabilidad de empresas y destinos. Este contexto obliga a replantear estrategias para mantener la competitividad en un mercado global cada vez más exigente.

En este sentido, el debate bajo el título de “La Santísima Trinidad. Inflación, costes y talento: el nuevo equilibrio del sector turístico”, ha evidenciado cómo estos tres factores actúan de forma interdependiente sobre el funcionamiento del sector. La presión económica no sólo afecta a los márgenes empresariales, sino que condiciona también las decisiones de consumo y la demanda turística.

A ello se suma la gestión del talento, que se consolida como uno de los principales retos estructurales. La necesidad de perfiles cualificados y la dificultad para atraer y retener profesionales se suma a un contexto de mayor exigencia operativa.

Y es que, como ha constatado Álvaro Carrillo, director general del ITH, “el sector turístico afronta un momento de gran exigencia en el que la eficiencia operativa, la gestión del talento y la capacidad de adaptación son factores clave para mantener la competitividad. Es fundamental analizar estos retos desde una visión conjunta que permita avanzar hacia modelos más sostenibles y resilientes”.

Este enfoque sitúa la eficiencia y la organización interna como palancas clave para absorber el impacto de los costes y sostener la calidad del servicio

Impacto en la demanda y la movilidad
El encarecimiento de los carburantes y de otros costes asociados al viaje introduce incertidumbre en la evolución de la demanda. Este factor puede influir directamente en la movilidad turística y, por extensión, en la actividad económica de los destinos.

Jorge Marichal, presidente de CEHAT (Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos) ha advertido en este sentido que “España no puede permitirse que su principal sistema de movilidad turística funcione con esta incertidumbre. Es fundamental invertir en la mejora, modernización y ampliación de la red para asegurar un servicio fiable, competitivo y preparado para el futuro”.

También se ha mostrado partidario de “adoptar medidas urgentes que contribuyan a contener el encarecimiento de los carburantes, dejando claro que se deberían tomar medidas tanto en los mercados mayoristas como minoristas. Un incremento de costes puede provocar que muchas personas decidan no viajar y un descenso de la movilidad repercutiría en el conjunto de actividades económicas del destino, afectando al conjunto de la economía local, ya que el turismo genera un importante gasto en los destinos receptores”.

Cambios en el consumidor y transformación del sector
A este contexto económico se suman cambios en el comportamiento del viajero y en los modelos de consumo, que obligan a una adaptación continua de la oferta turística. La evolución de los destinos, la conectividad y los nuevos hábitos de consumo refuerzan la necesidad de anticipación estratégica.

El sector se encuentra así en una fase de transformación en la que la resiliencia, entendida como capacidad de adaptación a un entorno cambiante, se posiciona como un elemento estructural para garantizar su sostenibilidad futura