El liderazgo femenino en el turismo: del debate a la acción para alcanzar la igualdad real
Hosteltur. El segundo congreso de la Asociación Española de Ejecutivas del Sector Turístico (ASEET) plantea, entre otras cuestiones, cómo vencer el síndrome del impostor en la alta dirección
La Asociación de Ejecutivas de Empresas Turísticas (ASEET) ha celebrado su segundo congreso anual bajo el lema “Mujeres que transforman la industria turística”, un encuentro para la reflexión, la toma de decisiones y para combatir el “síndrome del impostor”, el sentimiento de no merecer el éxito que frena el crecimiento profesional femenino y al que se ha aludido con frecuencia en este encuentro.
El sector turístico vive una paradoja: las mujeres ocupan más del 54% de los empleos, pero su presencia se diluye a medida que se asciende en la pirámide corporativa. En la jornada de ASEET, algunos de los ponentes expresaron el deseo de que este tipo de encuentros dejen de ser necesarios algún día, porque significaría que se ha alcanzado una igualdad real.
Por el momento, la sociedad nos empuja a “dar por naturales determinados movimientos”, afirmó la presidenta de ASEET, Teresa García, al tiempo que señaló que revertir esa inercia es un trabajo colectivo. Instó a dejar de atribuir a la mujer la responsabilidad sobre su situación: “No solo en este foro, de manera continuada devolvemos la responsabilidad a la mujer sobre donde estamos”, agregó.
Para superar las barreras actuales, el congreso puso sobre la mesa soluciones transversales, como los programas de mentoring, con el fin de desarrollar competencias y fomentar el crecimiento profesional. En este sentido, Rosa María Pérez, socia de World Hospitality Alliance, destacó la importancia de las redes de mentoría para “construir una reputación más que un curriculum”. Katia Estace, directora ejecutiva y responsable del área de Turismo de AON, habló incluso de “proyectos de mentoring mixtos, donde participen hombres y mujeres”.
¿El cambio es una cuestión generacional?
Se han dado pasos en el liderazgo femenino, pero queda un largo camino y muchos confían en que el cambio generacional acelere ese avance, como indicó Katia Estace, que invitó a “no esperar a que pasen las generaciones, hay que activar palancas. En su opinión, hay que tomar medidas ya, como impulsar equipos más equitativos y para ello “lo primero que tenemos que hacer es medir”.
“Si medimos gestionamos y si gestionamos cambiamos. Con métricas tomamos decisiones y las decisiones hay que impulsarlas con objetivos y por qué no poner como objetivo que haya una paridad”, aseveró
Reconoció que a veces la falta de avance en el liderazgo femenino es un problema nuestro porque “a lo mejor hay miedo a asumir posiciones de dirección. Nosotras mismas, en comités de dirección, a veces permitimos ciertos comportamientos que no deberíamos permtir y hay mujeres que no quieren participar de eso y lo ven como barrera”, argumentó. Asimismo, comentó que “tenemos que ser conscientes de que somos diferentes. Los miedos y la forma de trabajar de una mujer no son los mismos que los miedos y la forma de trabajar de los hombres, y no tenemos que imitarles”.
Jeniffer Zang, CEO de Asialink, coincidió en que es una cuestión de tiempo y de avances generacionales, pero, en todo caso, considera que nuestro país va por el buen camino. “España lo hace muy bien”, ya que se puede apreciar una gran representación femenina en puestos de responsabilidad, tanto en el ámbito público como en el sector privado. No obstante, para llegara a cargos más estratégicos, considera que es vital apostar por el talento y la profesionalidad.
Por su parte, Juan Carlos González, director general de Ávoris, defendió que el cambio en las empresas será más sencillo si ocurre primero un cambio radical en la sociedad. Lanzó un reto a sus homólogos masculinos: “Un aliado no es alguien que ofrece apoyo, sino alguien que cambia las reglas. Los hombres que creemos en esto tenemos que exponernos y reconocer que no siempre lo hacemos bien”.
El espejo de los medios de comunicación
El congreso de ASEET también analizó “El papel de la mujer en los medios de comunicación de la industria turística”. Manuel Molina, editor y director de Hosteltur, Eva Rodríguez, editora de Agenttravel, y Maria Corinadelsi, directora de Ladevi España, sostienen que el género no influye en la capacidad de análisis o en la calidad de la información, pero reconocieron áreas de mejora.
Tras consultar con el equipo de redacción de Hosteltur -integrado por siete mujeres y dos hombres-, la conclusión es que “el género no influye en la capacidad de análisis de la realidad”, afirmó Manuel Molina.
Reconoce que la representación femenina en altos cargos de las empresas turísticas es escasa, pero considera que no sucede lo mismo en los medios de comunicación del sector, donde hay mujeres ocupando diferentes puestos de responsabilidad.
En esta línea, Eva Rodríguez afirmó que “el cambio tendrá que venir de las empresas de sector, más que de los medios”. Comentó que “se puede ser más proactivo, tratando de incorporar más voces femeninas a los reportajes”, pero no siempre se consigue una respuesta significativa.
De hecho, Manuel Molina se refirió a las dificultades para contar con mujeres en los eventos que organiza esta publicación. En ocasiones por su ausencia en la alta dirección -cuando un panel, exige, por ejemplo, que todos sus componentes han de ser CEO o presidentes- y otras veces por una mayor autoexigencia femenina que frena su participación.
Por su parte, Maria Corinadelsi indicó que los medios pueden contribuir a dar visibilidad a referentes femeninos para animar a otras profesionales a dar el paso, incluso se mostró partidaria de “forzar” esa presencia en los medios, siempre que se haga bajo un prisma de colaboración.
Desde su óptica en puestos de responsabilidad pública, tres directoras de Turismo de otras tantas comunidades autónomas ofrecieron también algunas claves para avanzar en el liderazgo turístico femenino.
A juicio de María Sanz, de Cantabria, “todo liderazgo se debe demostrar con el ejemplo” y explicó que los principales puestos políticos de su región, desde la presidencia de la comunidad autónoma a la del Parlamento y la alcaldía de Santander están en manos de mujeres. Apostó también por “mentorizar a las jóvenes”.
Se identificó con el síndrome de la impostora, “todos lo hemos pasado, pero luego te valoras y reconoces que estás ahí porque te has preparado, has hecho méritos”, aseveró.
Para Laura Martínez, de la Comunidad de Madrid, “una herramienta muy poderosa para quien quiere llegar es saber comunicar, tienes que ser capaz de levantar la voz”, afirmó.
“Como sociedad, hay que aceptar ese cambio. Si el mundo cambia, habrá que cambiar los modelos relacionales”, planteó Virginia Borges, de La Rioja.

