¿De qué sirve el récord turístico si las infraestructuras y los servicios se quedan atrás?
Hosteltur. La robusta demanda choca con la saturación de servicios y una reputación social del turismo en mínimos
Un análisis de Xavier Canalís.- El sector turístico español ha cerrado un 2025 de récords históricos, con la llegada de 97 millones de viajeros internacionales y un gasto de 135.000 millones de euros. Sin embargo, opino que estamos ante una paradoja preocupante: el turismo puede ir estupendamente gracias a una demanda que se mantiene robusta, pero nuestras infraestructuras, servicios y políticas de vivienda se están quedando atrás.
No olvidemos tampoco que el éxito turístico actual de España se está solapando con un aumento de población en comunidades clave, fruto de una economía cada vez más dependiente de los servicios y, muy especialmente, del turismo. La saturación de la red de transportes, la vivienda y los servicios públicos ha alcanzado una intensidad que ya es imposible ignorar.
Lo que está ocurriendo en Cataluña, por ejemplo, es para mí sintomático. Tenemos unos trenes de Cercanías sobresaturados y una AP-7 —arteria vital del Corredor Mediterráneo— que también está hasta arriba de vehículos y ahora ha tenido que cerrarse a toda prisa en dirección sur por riesgo de hundimiento tras un episodio de lluvias intensas.
Ante este escenario, planteo una reflexión: antes de gastarnos centenares de millones de euros en la ampliación del aeropuerto de Barcelona para que vengan más turistas de Asia y América, ¿no tendríamos que arreglar primero los trenes de cercanías y la autopista troncal de Cataluña?
También esta semana hemos conocido los problemas en la infraestructura de alta velocidad de Adif entre Madrid, Zaragoza y Andalucía, incidencias que han salido a la luz a raíz del trágico accidente ferroviario en Córdoba.
La brecha social: los datos de LLYC
Esta misma semana se ha publicado la última edición del Barómetro de Percepción Turística de LLYC, que aporta una mirada social imprescindible. No deja de ser paradójico que, en plena semana de Fitur, con el sector celebrando datos históricos de ADR y RevPAR, la nota que los ciudadanos dan al turismo sea un 5,4 sobre 10, la más baja de la serie histórica.
El hecho de que, según el citado barómetro, en Cataluña (4 puntos), la Comunidad Valenciana (4,8) o Madrid (4,9) no se llegue ni al aprobado, confirma que la preocupación de la ciudadanía por los efectos colaterales del turismo (precio de la vivienda, masificación…) lejos de diluirse, se incrementa.
Está muy bien hablar de turismo sostenible y aplicar medidas correctoras en el sector, pero me da la sensación de que nos falta una visión mucho más integral. De poco sirve que las empresas y destinos lancen apps para redistribuir flujos de viajeros o desplieguen campañas de publicidad para mejorar la reputación si no arreglamos los problemas de fondo. Muchas de estas soluciones serán solo tiritas o medidas cosméticas.
Si no se aborda el turismo de forma conjunta con los transportes y el resto de actividades económicas, el motor de nuestra economía corre el riesgo real de griparse.

