The Economist: 10 tendencias para 2022 que afectarán al turismo | Federació Hostaleria i Turisme de les Comarques de Girona

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The Economist: 10 tendencias para 2022 que afectarán al turismo

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Hosteltur. El próximo año estará dominado por la necesidad de adaptarse a la nueva realidad pos-COVID. Si 2021 fue el año en que el mundo cambió el rumbo en su lucha contra la pandemia, 2022 estará dominado por la necesidad de adaptarse a las nuevas realidades, tanto en áreas remodeladas por la crisis como el nuevo mundo del trabajo o el futuro de los viajes; como reafirmándose en tendencias más profundas como el auge de China o la aceleración del cambio climático. Tom Standage, editor de “El mundo ante 2022”, ha enumerado para The Economist las 10 tendencias a observar en el próximo año. La mayoría de ellas afecta directamente al turismo.

Éstas son las 10 tendencias señaladas por el experto, por orden de importancia para el turismo:

8.- El turismo continúa en problemas. La actividad se está recuperando a medida que las economías se reabren. Pero los países que han seguido una estrategia de “supresión” de cero COVID, como Australia y Nueva Zelanda, se enfrentan a la difícil tarea de gestionar la transición a un mundo en el que el virus será endémico. Mientras tanto, casi la mitad de los viajes de negocios no volverá, lo que es bueno para el planeta pero malo para los turistas cuyos viajes a precios muy competitivos se mantienen gracias a los viajeros de negocios que gastan mucho dinero.

2.- La pandemia se convertirá en algo endémico. Llegan nuevas píldoras antivirales, tratamientos mejorados con anticuerpos y más vacunas. Para las personas vacunadas en el mundo desarrollado el virus ya no pondrá en peligro su vida, pero aún representará un peligro mortal en el mundo en desarrollo. A menos que aumente la vacunación en todo el mundo, el coronavirus se convertirá en una de las muchas enfermedades endémicas que afectan a los pobres pero no a los ricos.

7.- Crisis climática. A pesar de que los incendios forestales, las olas de calor y las inundaciones son cada vez más frecuentes, sorprende la falta de urgencia entre los legisladores cuando se trata de abordar el cambio climático. Además, la descarbonización requiere que Occidente y China cooperen, justo cuando su rivalidad geopolítica está en su apogeo. El equipo de investigación en geoingeniería solar de Harvard quiere probar el próximo año el uso de un globo a gran altitud para liberar polvo a la luz solar tenue, una técnica que a este ritmo puede ser necesaria para ganar más tiempo para descarbonizar al mundo.

3.- Preocupación por la inflación. Las interrupciones en las cadenas de suministro y el aumento en la demanda de energía han hecho subir los precios. Los bancos centrales aseguran que es temporal, pero no todos lo creen. El Reino Unido corre un riesgo particular de estanflación, cuando dentro de una situación inflacionaria se produce un estancamiento de la economía y el ritmo de la inflación no cede. En este caso es debido a la escasez de mano de obra posterior al Brexit y su dependencia del caro gas natural.

4.- El futuro del trabajo. Existe un amplio consenso de que el futuro será híbrido y de que cada vez más gente pasará más tiempo trabajando desde casa, pero hay mucha controversia en los detalles: ¿cuántos días y cuáles? ¿Y será justo? Las encuestas muestran que las mujeres tienen menos ganas de volver a la oficina, por lo que pueden correr el riesgo de no ser tenidas en cuenta para los ascensos. Los debates también se ciernen sobre las normas fiscales y el seguimiento de los trabajadores en remoto.

9.- La carrera espacial. 2022 será el primer año en que más viajeros privados irán al espacio que empleados públicos, transportados por compañías competidoras de turismo espacial. China finalizará su nueva estación espacial. Los cineastas están compitiendo por hacer películas en gravedad cero. Y la NASA estrellará una sonda espacial contra un asteroide, en una misión real que suena al argumento de una película de Hollywood.

5.- El nuevo techlash, abreviatura de technology y backlash que se puede traducir como reacción en contra del poder excesivo acumulado por las grandes compañías tecnológicas. Los reguladores en Estados Unidos y Europa han estado tratando de controlar a los gigantes tecnológicos durante años, pero aún tienen que hacer mella en su crecimiento o ganancias. Ahora China ha tomado la delantera, atacando a sus empresas de tecnología en una brutal represión. El presidente Xi Jinping quiere que se centren en la “tecnología profunda” que proporciona una ventaja geoestratégica, no en frivolidades como juegos y compras. Pero, ¿impulsará esto la innovación china o ahogará el dinamismo de la industria?

6.- Las criptomonedas se hacen mayores. Como todas las tecnologías disruptivas, las criptomonedas se están domesticando a medida que los reguladores endurecen las reglas. Los bancos centrales también buscan lanzar sus propias monedas digitales centralizadas. El resultado es una lucha a tres bandas por el futuro de las finanzas, entre la multitud de criptomonedas-blockchain-DeFi (finanzas descentralizadas), empresas de tecnología más tradicionales y bancos centrales, que se intensificará en 2022.

1.- Democracia vs. autocracia. La mitad de la legislatura en Estados Unidos y el congreso del Partido Comunista chino ejemplifican el contraste entre ambos sistemas políticos rivales. ¿Cuál es mejor para ofrecer estabilidad, crecimiento e innovación? Esta rivalidad se desarrollará en todo, desde el ámbito comercial hasta la regulación tecnológica, desde las vacunas hasta las estaciones espaciales. Mientras el presidente Joe Biden intenta unir al mundo libre bajo la bandera de la democracia, su disfuncional y dividido país es una débil muestra de sus méritos.

10.- El deporte como herramienta política. Los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing y el Mundial de Fútbol en Qatar recordarán cómo el deporte puede unir al mundo, pero también cómo los grandes eventos deportivos a menudo terminan siendo herramientas políticas. Se esperan protestas contra ambos países anfitriones, aunque los boicots de los equipos nacionales parecen poco probables.