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Rocambolesc desembarca en Barcelona

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La Vanguardia. La primera heladería de los hermanos Roca abre en el Espai Liceu. Jordi Roca – el menor de los hermanos de El Celler de Can Roca – y su esposa, Ale Rivas, saboreaban ayer unos helados en plena Rambla frente a su nueva tienda. Por fin, y qué mejor que hacerlo en uno de los días más calurosos del año, había llegado el momento de levantar el telón de su primera heladería en Barcelona, en un emplazamiento privilegiado. “Sería imposible haber encontrado un escenario mejor que el propio Liceu”, confesaba el autor de los postres de El Celler.

Desde que hace cuatro años abrieron en su ciudad, Girona, el primer Rocambolesc, la tienda de helados artesanos, la mirada estaba puesta en Barcelona. Pero no acababan de encontrar un local con la ubicación perfecta. Hasta que les llegó una invitación a la que no pudieron resistirse. “Fue Jordi Armengol, el promotor, y Annette Abstoss, coordinadora gastronómica, quienes nos propusieron abrir la tienda”, explica Rivas, quien dirige las heladerías.

Aunque la tienda tiene acceso directo desde la propia Rambla, forma parte del espacio gastronómico y cultural Espai Liceu que se inaugurará después del verano. Tras la acogida en Girona y mientras seguían buscando local en Barcelona abrieron sucursales en Platja d’Aro y Madrid.

Para su primera tienda barcelonesa, Jordi Roca ha creado un polo en homenaje a la ciudad con la forma del dedo de Colón. Lo ha hecho siguiendo la costumbre que inició en Girona, donde eligió como símbolo el Cul de la Lleona y en Madrid, con El Oso y el Madroño.

El menor de los Roca, que en dos semanas iniciará junto a sus hermanos y todo el equipo del restaurante su gira por diferentes países del mundo, explicó a La Vanguardia que no descarta abrir más tiendas en Barcelona ni en otras ciudades, dentro o fuera de España. Helados dulces y salados –como el de parmesano, el de pan tostado con aceite, el de cerveza o de espárragos con trufa– forman parte de una propuesta en la que no faltan los sabores clásicos como el chocolate o la vainilla, que pueden degustarse dentro de panecillos calientes.