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Paradojas y absurdos del cambio de fase

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La Vanguardia. Terrazas sin límite horario pero franjas para el paseo, reuniones y visitas a familiares pero solo en el municipio de Barcelona…

Mientras la mitad de la población española se dispone a explorar la fase 2, entre cuyas ventajas figura la supresión de las franjas horarias de salida, la otra mitad se prepara para ingresar en la fase 1, un periodo sembrado de paradojas y contradicciones en el cual no todo es lo que parece.

Las terrazas, un emblema

Si, de acuerdo con las previsiones, el Gobierno aprueba el cambio de fase para la Comunidad de Madrid y el área metropolitana de Barcelona, miles de ciudadanos se lanzarán a partir del lunes a la conquista de una mesa en una terraza, el gran símbolo de la fase 1. Allí podrán permanecer tanto tiempo como deseen, incluso en grupos de hasta 10 personas. También podrán desplazarse sin restricciones de tiempo a las tiendas de menos de 400 m2, que podrán abrir, o visitar a familiares o amigos en el área de referencia. En cambio, las restricciones horarias y territoriales para pasear o practicar deporte se mantienen, si bien entran en escena los “paseos familiares”. Es decir, solo puedes salir a correr o pedalear a tu hora y sin traspasar los límites del municipio, pero puedes pasarte todo el día de tiendas, eso sí, permaneciendo en cada una de ellas el tiempo “estrictamente necesario”, indica la normativa. Puesto que no existe ningún indicación al respecto, el horario de terrazas y comercios es el habitual de la antigua normalidad .

Reuniones

¿Ir a cenar a casa de unos amigos? Permitido en la provincia o la región sanitaria afectada, incluso en coche y con hasta 10 comensales. Pero que la policía te sorprenda, formulario de sanción en ristre, regresando a la tuya a la una de la madrugada, fuera del horario comercial, laboral y deportivo es harina de otro costal.

– ¿Dónde va usted?

– Bueno… venía de cenar…

– ¡Deme pruebas!

Ante la disparidad de disposiciones, actualizaciones, períodos intermedios y diferencia de criterios territoriales nadie termina de tener claros los principios. Ni tan solo los agentes, explica un particular recriminado por la autoridad por pasear fuera de la supuesta franja autorizada en un municipio de menos de 5.000 habitantes, donde en realidad no se aplican limitaciones horarias.

Barcelona, excepcional

En fase 1 la movilidad entre regiones sanitarias sigue restringida a las necesidades laborales o al cuidado de un familiar dependiente. Puesto que el municipio de Barcelona es una región sanitaria, no se podrá salir por ningún otro motivo. En cambio, respecto a la Comunidad de Madrid, es posible viajar desde Aranjuez hasta Montejo de la Sierra (más de 130 km). “Si uno vive en Barcelona y otro en una región metropolitana no se podrá quedar con los padres para comer o para vernos porque son regiones sanitarias distintas”, precisó ayer el subdirector de Protecció Civil de la Generalitat, Sergio Delgado.

El mito de la segunda residencia

Los desplazamientos a segundas residencias compiten con las terrazas por el estrellato de la fase 1. Pero mirando la letra pequeña, es un espejismo para losfase 0,5, a no ser que vivas en Sarrià, por poner un ejemplo, y tengas un apartamento en Sant Andreu, por poner otro. Porque la visita a la segunda residencia en fase 1 queda limitado por la restricción provincial, en general, y por la referencia de las regiones sanitarias en el caso de Catalunya.

Olvídese el madrileño de desplazarse al litoral valenciano, y el barcelonés de subir a la Costa Brava, a la Cerdanya o de bajar al apartamento de Torredembarra. Y en el improbable supuesto
del vecino de Les Corts (región sanitaria de Barcelona) que tuviera residencia vacacional en Cornellà (metropolitana Sur), tampoco podrá ir porque implica traspasar el territorio de referencia. Aunque, bien mirado, ¿para qué? En pura teoría, y de forma paradójica, los afortunados ciudadanos que disponen de una segunda residencia y además pueden hacer uso de ella están sujetos al resto de limitaciones. En puridad, prácticamente no pueden salir de casa porque: no pueden practicar deporte, ni pasear fuera de las lindes del municipio de origen, ni comprar cualquier cosa que puedan adquirir en él.



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