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Girona acelera su salida de la crisis con índices superiores a la media catalana

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La Vanguardia. El turismo y sobre todo las exportaciones tiran de la recuperación económica en la demarcación. El ejercicio 2016 marcará el final de la recesión a nivel productivo pero harán falta tres o cuatro años más para recuperar el empleo. El camino hacia la recuperación que la economía catalana empezó tímidamente en 2013 y empezó a consolidar en 2014, se afianzó del todo en 2015. Los indicadores macroeconómicos evidencian el cambio de tendencia, que no obstante tarda en llegar a los hogares a causa del paro y la precariedad. La actividad productiva mejoró en 41 de las 42 comarcas el año pasado, según los datos del Anuari Econòmic Comarcal 2016 de BBVA CX, publicado este otoño. Los motores de esta mejora fueron varios: desde el sector primario a la industria, con gran peso de la actividad agroalimentaria y la metalurgia. También el sector servicios tuvo un papel fundamental gracias al comercio, la hostelería y los servicios públicos. Sin embargo, la recuperación tiene diferentes acentos y realidades a lo largo de la geografía catalana, según los sectores que tienen mayor presencia y vitalidad. Por ello, las ediciones locales de LaVanguardia.com publican esta semana una serie de radiografías de puntos clave para la economía catalana con las cifras de este anuario y la voz de los protagonistas.

La crisis ya es cosa del pasado en los balances productivos de las comarcas gerundenses. El territorio goza del mayor índice de crecimiento (3,8%) de Catalunya en 2015, por encima de la media catalana (3,4%), según el Anuari Econòmico Comarcal del BBVA CX. Un resultado que, según Josep Oliver, autor del estudio, se sitúa “muy por encima” del 1,3% del 2014, cuando su ritmo de recuperación era inferior al resto del país. “Los datos del 2016 nos sugieren un crecimiento continuado que, en el caso de Girona, incluso puede ser más acelerado”, pronostica el catedrático emérito de Economía Aplicada de la UAB. Ahora bien, una cosa es pasar página a nivel productivo y otra recuperar los índices de empleo, rentas y bienestar que había antes de 2007. Para poder conseguirlo, Oliver augura que aún faltan de tres a cuatro años más.

El crecimiento en las comarcas de Girona durante 2015 lo lideran la Garrotxa (4,9%), el Gironès (4,3%), la Selva (3,7%) y el Baix Empordà (3,3%). Los motores que lo impulsan son, sobre todo, el sector servicios (4,2%) –con el comercio y la hostelería– y las exportaciones (7,7%). La industria (que supone el 20,4% del Valor Añadido Bruto total y sube un 3%) acumula dos años seguidos de aumento a nivel productivo y refleja el avance de las producciones estrictamente industriales, ya que la rama de los productos energéticos se reduce ligeramente. Sin embargo, el empleo es un 30% más bajo que antes de la crisis. La construcción, por su lado, aumenta por primera vez desde que estalló la recesión (2,5%), pero el responsable del informe ya alerta de que nunca recuperará los niveles anteriores al 2007.

Las exportaciones, al frente

El informe recoge que, en el territorio gerundense, la recuperación se basa sobre todo en dos ejes. El primero son las ventas en el exterior, que crecieron un 7,7% durante el año pasado. En cifras generales antes del 2010 se movían en torno a los 2.800 MEUR y actualmente ya superan los 4.200 MEUR. Uno de los sectores decisivos es el agroalimentario, que supone el 36% del total generado por la industria y que a lo largo del 2015 ha crecido un 2,6% –liderado por la Garrotxa–.

Para ejemplificar el empuje que viven las exportaciones, la Cambra de Comerç de Girona aporta cifras. En concreto, las de los certificados de comercio internacional que expide a aquellas empresas que quieren vender a terceros países –los de fuera de la Unión Europea, que son los que necesitan dichos trámites–. De un año a otro, estos certificados han aumentado en un 8%: mientras que en 2015, en estas mismas fechas, se habían realizado 11.560 documentos de exportación, en 2016 ya son 12.489.

Según la Cambra, “esta cifra es muy importante porque ya venimos de tres años con incrementos sostenidos del 9%” y significa que la exportación gerundense “crece a buen ritmo y no hay signos de desfallecimiento”. También demuestra que las empresas de la zona cada vez se esfuerzan más para buscar nuevos mercados, entre otros China, Emiratos Árabes, Argelia y Arabia Saudí. Los sectores que están contribuyendo a este aumento son principalmente los productos químicos y la maquinaria para otras industrias. Además, el sector agroalimentario –el más importante de las comarcas gerundenses– sigue manteniendo su buen nivel “con cifras ligeramente superiores al 40% del volumen total de exportaciones”.

El turismo, viento en popa

El sector servicios –que ostenta el 71% del VAB de la demarcación– es el otro gran pilar que motiva la prosperidad de la economía gerundense. Ha crecido un 4,2% y cuenta con la hostelería (9%) y el comercio (5,3%) como principales artífices. “En 2014 y 2015 hemos tenido récords históricos de pernoctaciones y todavía podemos seguir creciendo”, calcula el catedrático de la UAB. En la Costa Brava se ha llegado ya a los 11 millones de pernoctaciones y crecieron un 3,4% en 2015. Para Oliver, más allá de factores geopolíticos, como “los atentados terroristas en Francia o la inestabilidad en países del norte de África y el Este de la Mediterránea”, influye sobre todo el “ajuste de precios que ha hecho sector”.

Sin embargo, según el economista responsable del BBVA Research, Pep Ruiz, la demarcación aún arrastra una asignatura pendiente: “El turismo mejora sobre todo por la demanda doméstica, pero si nos fijamos en los visitantes extranjeros, el territorio aún está por detrás de otras demarcaciones catalanas”. Ruiz destaca que, tras el descenso que ha sufrido con el turismo ruso, es preciso seguir trabajando para captar turistas de nuevos mercados emergentes.

Sectores a remolque

“Es el primer año desde el inicio de la crisis que vemos una clara recuperación, que además es sólida”, manifiesta Oliver, aunque añade que una cosa es mejorar los índices económicos y otra es absorber completamente las pérdidas de los años de crisis y situar la economía en la casilla de salida. No obstante, el economista alerta que hay sectores que para bien o para mal “nunca” recuperarán los valores de antes de la crisis, como el de la construcción. Lejos está la cifra de las 22.400 viviendas nuevas que se iniciaron en las comarcas gerundenses en 2007. En 2015 se empezaron a construir sólo 670. Un dato que, sin embargo, supone un crecimiento del 2’5% respecto al año anterior.

La industria, a pesar de confirmarse como uno de los impulsores del crecimiento gerundense, es otro sector que tampoco ha recuperado los niveles deseados, especialmente con respecto a la generación de empleo. Comparado con antes del 2007, ahora trabajan en la industria gerundense un 30% menos de empleados. Oliver lo justifica asegurando que la crisis ha reducido el tejido industrial –han cerrado empresas y otras se han deslocalizado– pero, como contrapartida, lo ha hecho “más competitivo”. “Ahora se produce lo mismo que en 2007 pero con menos gente y además han crecido las exportaciones, es decir, se ha mejorado en competitividad”, argumenta.

El incremento de la actividad primaria en las comarcas de Girona (0,1%) contrasta con la contracción que ha sufrido a nivel nacional (-1,2%), aunque se sitúa por debajo de los registros alcanzados en 2014 (6%). La moderada pero positiva evolución de este sector refleja los buenos resultados de la ganadería, que en 2015 experimentó un aumento del 7,8% (superior al 2,6% de Catalunya), mientras que la rama agrícola presentó un descenso del 6,2% (frente al -5% del país). Por su parte, la pesca también se contrajo un 10%.