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El ERTE se notará también en la declaración de la renta

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La Vanguardia. La suspensión de empleo obliga a declarar el IRPF a partir de 14.000 euros anuales y reduce deducciones como la de maternidad, avisan los asesores fiscales.

Las réplicas de un terremoto de las proporciones de la Covid-19 también llegarán a la declaración de la renta que los ciudadanos presentarán a mediados del 2021. El grueso se verá en los millones de trabajadores que este año, a raíz de la pandemia, han sufrido –o sufrirán– un ERTE. No hay que olvidar que en los peores momentos de la primera oleada nada menos que 3,4 millones de asalariados tuvieron el empleo suspendido. Por ello, los expedientes de regulación temporal de empleo son uno de los principales condicionantes para la campaña de la renta del 2020, tal y como destacó ayer el Registro de Asesores Fiscales del Consejo General de Economistas (Reaf-CGE).

Los asesores fiscales recordaron que los empleados que este año al perder el empleo o estar en un ERTE han cobrado una prestación verán cómo el mínimo para ser obligatorio hacer la declaración de la renta pasa de 22.000 euros anuales a 14.000 euros, ya que tendrán más de un pagador. Además de estar obligado a presentar la declaración, en territorios como Catalunya, donde el tipo impositivo supera el nivel fijado por la parte estatal (19%), este colectivo va a sufrir una presión fiscal superior a contribuyentes con ingresos idénticos pero con un solo pagador. De momento, el Govern catalán es el único que ha decidido aprobar una deducción para evitar este castigo a los trabajadores con salarios más bajos.

Errores en las prestaciones. Los economistas piden al SEPE que regularice cuanto antes lo pagado de más

En todo caso, el ERTE tiene otras implicaciones fiscales, algunas vinculadas al follón administrativo que ha generado la avalancha de solicitudes en un servicio estatal de empleo (SEPE) mermado y absolutamente superado por las circunstancias. Según advirtieron los asesores fiscales, todos aquellos con un ERTE que han percibido por error una prestación superior a la que les corresponde habrán de tributar por la cantidad abonada (a la que además no se le han aplicado retenciones). “El SEPE se ha comprometido a resolver las discrepancias”, apuntaron y añadieron que “lo deseable es que se regularice antes del final de año para evitar inconvenientes”. Es más, los expertos reconocieron que, hasta que se abra la campaña de la renta el próximo mes de abril, es posible evitar tener que incluir una prestación que se ha de devolver y la posterior reclamación a la Agencia Tributaria, siempre y cuando el trabajador reciba la comunicación del SEPE y devuelva lo erróneamente percibido.

Por otra parte, como los afectados por una suspensión de empleo se pasan al desempleo, desde el Consejo de Economistas precisan que Hacienda descontará ese periodo de tiempo para los trabajadores que cuenten con una deducción en el IRPF por familia numerosa, persona con discapacidad a cargo o por ser madre de un hijo de menos de tres años, puesto que están vinculadas a la condición de ocupado.

Falta una aclaración. Hay dudas sobre si los dispositivos para trabajar a distancia están exentos

En cuanto a nuevas realidades como la extensión del teletrabajo para combatir la extensión del coronavirus, los asesores fiscales reclaman a la Agencia Tributaria que “aclare” que no se consideran rentas del trabajo en especie –y, por tanto, están exentas de tributación– la “utilización para fines privados de los ordenadores y otros dispositivos” que las empresas entregan a sus empleados para desarrollar el trabajo a distancia, así como compensaciones en metálico abonadas por las empresas “por los gastos por ellos incurridos como consecuencia del teletrabajo”.

En una situación similar se encuentran una serie de ayudas y subvenciones destinadas a la población vulnerable por la pandemia –por ejemplo, las destinadas al alquiler a inquilinos en dificultades–. “Es importante que se declaren como exentas”, insistieron.

Finalmente, los asesores fiscales recomendaron tener en cuenta los cambios fiscales que incluye el proyecto de los presupuestos generales del Estado para el 2021 en la planificación hasta que concluya este año. Así, se mostraron partidarios de aumentar en la medida de lo posible la aportación a los planes individuales de pensiones, puesto que, de aprobarse las cuentas de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, la cantidad máxima que desgravar pasará de 8.000 euros a 2.000 euros.

Además, animaron a adelantar a este año el cobro de rendimientos del trabajo –bonus, gratificaciones– u otros ingresos, como ventas de viviendas, para eludir el aumento de los tramos más altos del IRPF previstos para el 2021. El proyecto presupuestario fija una subida del tipo marginal en dos puntos para las rentas superiores a 300.000 euros y un incremento de tres puntos de la base del ahorro que supera los 200.000 euros.



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