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El barco conectado multiplica el interés por la náutica

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La Vanguardia. El Salón Náutico muestra cómo la última tecnología facilita la navegación y la seguridad. El teléfono inteligente se ha consagrado como elemento central en la vida de la gran mayoría de los mortales. Cada vez menos teléfono propiamente dicho, es el instrumento alrededor del que giran la casa conectada, el coche conectado…. y el barco conectado. Como no podía ser de otra manera, la impronta que deja año tras año el Mobile World Congress en Barcelona finalmente ha acabado calando en las ferias ciudadanas con más tradición. Si en primavera el salón del automóvil se rebautizaba como Automobile, este otoño es el turno del Salón Náutico, adaptado a los vientos que soplan en innovación tecnológica.

Junto a cerca de 700 embarcaciones expuestas hasta el domingo en los muelles de la Fusta y de Espanya, la 56.ª edición de la feria muestra avances que llevan la náutica a la palma de la mano: sensores en los barcos que permiten controlar los aspectos más importantes desde el móvil o la tableta, aplicaciones para reservar y gestionar amarres en puertos deportivos… la oferta es amplia y el público ha respondido. Aprovechando que ayer era festivo y que el buen tiempo acompañaba, los 23.000 m2del salón estuvieron llenos a rebosar. Diversos expositores valoraban que hacía años que no se veía tanta gente, todo apunta que se superaran los 56.000 visitantes del año pasado. Había familias con niños, viejos lobos de mar y un creciente grupo de jóvenes que ni tienen ni quieren adquirir una embarcación propia.

La pantalla del móvil se convierte en un elemento más de la tripulación marítima

Son igual de aficionados que el resto pero “prefieren alquilar puntualmente en el rincón del mundo que más les apetezca en ese momento”, según Carlos Sanlorenzo, secretario general de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN). El año pasado se tramitaron 30.363 nuevas titulaciones para el gobierno de embarcaciones de recreo, un dato que superó las cifras alcanzadas en el 2007, uno de los ejercicios de mayor crecimiento para el sector náutico. En el sector se empieza a tener más en cuenta este indicador que no el de las matriculaciones porque lo consideran más representativo de la situación actual. Sea como sea, las matriculaciones también crecen –un 9,23%– aunque lejos de los niveles de hace una década. “Y mejor”, dice Sanlorenzo, “aquello no era normal, ahora es un cliente consolidado” con especial predilección por esloras de hasta ocho metros.

Los nuevos marineros que prefieren alquilar en lugar de adquirir una embarcación son unos de los más dados a la utilización de la tecnología allá donde vayan. En el stand de Garmin hay cola para ser atendido por alguno de los profesionales y poder trastear un dispositivo ideado para controlar la navegación y activar incluso el piloto automático. “Si puedo regular la temperatura de casa desde la oficina, era cuestión de tiempo que pudiese controlar el velero desde casa”, resume Alex Álvarez, treintañero y con un hijo, mientras espera obtener más información de Smart Sea, que permite justo lo que Alex busca. “Lo que hacemos es incorporar algo similar a un pequeño ordenador a la embarcación y dotamos de una aplicación para el móvil a los usuarios”, describe Alejandro Martínez, director ejecutivo de la compañía.

A bordo o desde casa, el usuario puede estar al corriente de toda la información de su barco en tiempo real a través del móvil. La aplicación se comercializa desde el pasado mes de enero y el Salón Náutico esta siendo su gran escaparate para la pequeña empresa de reciente creación que la ha ideado.

Los nuevos aficionados prefieren alquilar embarcaciones en lugar de comprarlas

Más historia a sus espaldas tiene Rodman, la compañía con mayor tradición del sector en España. estos días está presentando su último modelo, el Spirit 31. Se trata de una embarcación que ya dispone de la tecnología incorporada de serie. Ya es un barco conectado. María Herrero, portavoz de esta empresa gallega, suelta una retahíla de oportunidades como “controlar si alguien entra en nuestro barco en tiempo real, si se cuela agua en la sentina, el nivel de baterías, si hay alguna avería…”. Las posibilidades son infinitas. Además de facilitar la navegación, se presentan como una mejora de la seguridad a bordo.

“A más barcos conectados, más usos y más eficiencia podremos tener, esto se va a ir desarrollando gracias a la inteligencia de los usuarios”, agrega Alejandro Martínez. Y es que la náutica, al fin y al cabo, está empezando a vivir el cambio que se produce en otras industrias similares. A nivel tecnológico y también medioambiental. Si los coches híbridos tienen cierto peso en el sector automovilístico, en el náutico se presentan como gran novedad. El modelo Tava’e de Metal Composite Yachts, funciona con dos motores eléctricos acompañados de una batería y un grupo electrógeno con diésel. A simple vista parece un yate más pero cada vez que Amandine Giess explica a los curiosos el funcionamiento de la doble quilla pendular y los materiales utilizados en la construcción para aligerar peso quedan impresionados. Además de las especificaciones técnicas, Giess les recuerda que “cada vez hay más zonas protegidas medioambientalmente y el motor eléctrico permite llegar hasta esos rincones” recónditos e idílicos que tanto les gustan. Es el único velero híbrido que se puede encontrar en la feria, aunque también hay motores de este tipo que se comercializan de manera independiente para incorporarlos a embarcaciones ya construidas. Las reticencias existen, igual que ante los coches. “El barco 100% eléctrico sólo lo tendremos el día que haya enchufes en alta mar”, bromea un visitante.

El protagonismo ayer lo tuvieron las familias aficionadas al sector, hoy será el turno de los profesionales. Hay un programa de conferencias para analizar los retos del sector y una veintena de emprendedores participarán en rondas de inversión para captar fondos que les permitan desarrollar sus ideas. El fin de semana volverá a ser el turno de los compradores.

18 candidatos al premio de año

Las aguas del Port Vell de Barcelona acogen en esta edición del Salón Náutico más embarcaciones punteras que nunca. Hay 18 candidatos al galardón europeo de barco del año 2018, un premio otorgado por la prensa especializada del sector. El Azimut AZ S7 es una de las estrellas de la feria. Con una eslora de 21 metros, tres motores de 800 caballos y una velocidad máxima de 35 nudos, se trata de uno de los barcos más rápidos en su categoría. Tiene como rivales el Gran Turismo 50 HT de Béneteau, que destaca por su innovador diseño y el uso del vidrio para favorecer la luminosidad de su interior. Entre los de producción española llama la atención el De Antonio D28, de 7,99 metros de eslora y dos motores fueraborda que quedan ocultos gracias a su configuración interior.