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Economía circular en turismo: de las palabras a los hechos

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Hosteltur. La sostenibilidad como elemento de competitividad y diferenciación. Los expertos lo tienen claro: “El que no invierte en sostenibilidad pierde en competitividad”, como ha afirmado Soraya Romero, directora de Sostenibilidad del Grupo Iberostar para EMEA (Europa, Oriente Medio y África), en el Seminario INTO celebrado la pasada semana en Palma. En este sentido Rafael Marín, responsable de BIM (Building Information Modeling) en la empresa mallorquina Talat, ha subrayado su importancia como “elemento de competitividad y diferenciación; una ventaja competitiva cada vez más relevante porque la concienciación entre la clientela es cada vez mayor”; aunque los mismos participantes se planteaban si los clientes de hotel están a la altura de la economía circular, según publicó HOSTELTUR noticias de turismo. Pero ¿cómo se plasma en la práctica?

 Soluciones aplicadas a la construcción y mantenimiento

– Antonio Ballester, CEO de Estel Ingeniería y Obras, ha expuesto un “sistema inteligente de gestión de edificios, con sensores que recogen información que se almacena en el PMS para, aplicando big data, analizarla con el fin de tomar decisiones y conseguir un equilibrio entre las condiciones del exterior y el confort interior. De este modo puede reducirse hasta un 30% el consumo energético, con lo que ello implica para la sostenibilidad medioambiental”. Y ha citado, entre otras aplicaciones, “el control de iluminación y de climatización, utilizando siempre energías renovables, asequibles y no contaminantes”. Estel ha trabajado en los proyectos del Me London, Waldorf Astoria de Doha o el Excellence Riviera Cancún, en Playa del Carmen.

– BMI Group aúna ingeniería y tecnología en la construcción para reducir el consumo energético y contribuir a la sostenibilidad de la actividad turística, según ha indicado su responsable de Especificaciones, Jesús Huerta. Ejemplo de ello son sus cubiertas en tonos claros y con material reciclado, que necesitan menos ventilación para hacer más confortable su interior; las fotocatalíticas, que facilitan que se acumulen en su superficie elementos contaminantes que se diluyen después con el agua de lluvia, reduciendo así la huella de carbono; cubiertas jardín que se riegan cuando llueve; tejados fotovoltaicos, etc.

– Rafael Marín, responsable de BIM en Talat, ha explicado las ventajas de este modelo virtual previo a la fase de construcción que permite “gestionar los proyectos de manera integrada creando modelos de comportamiento energético antes de plantear materiales, diseño, ciclo del agua, etc.” Aplicando realidad aumentada a la construcción se puede saber cómo quedará antes de finalizar el proyecto, mientras que “con la digitalización del mantenimiento, los sensores y el internet de las cosas te informan de cuándo ese material o dispositivo está llegando al final de su vida útil. Convertimos así los bienes de consumo en bienes de servicio”.

Gestión de destinos

David Mora, consultor de Emoturismo, ha reconocido que “son los hoteles los que más están trabajando dentro del sector turístico para aplicar los principios de la economía circular y deben saber ponerlo en valor”. Prueba de ello son los dos únicos en España con el sello Passivhaus, que garantiza un consumo energético casi nulo -el Arima, en San Sebastián, y otro en A Coruña- y los 10 certificados con el certificado de construcción sostenible Breeam. Por ello ha propuesto “pasar a la acción e introducir a los destinos dentro de su círculo de influencia”, poniendo ejemplos de los que ya se han puesto manos a la obra.

Así, algunos como las islas de Palau, en Micronesia, Aruba o Espoo, en Finlandia, hacen firmar a sus visitantes un compromiso con el futuro del destino que deben cumplir, erigiendo su “circularidad como valor añadido diferencial”. El nuevo paradigma de la movilidad en ciudades como Oslo se traduce en autobuses que funcionan con el gas generado por desperdicios; o en Riga, con transporte público gratuito. Otras iniciativas singulares pasan por la existencia de Repair Cafés, donde los clientes reparan con ayuda sus pequeños electrodomésticos mientras disfrutan de un café; los Albergue Diffusi en edificios antiguos de pueblos abandonados de la Italia profunda para revitalizarla; la instalación de fuentes en Glasgow, localizables mediante una app, para rellenar la botella en lugar de utilizar las de plástico; plásticos prohibidos en la isla de Capri y en el festival de Glastonbury; o la iniciativa Zero Waste que forma a los cocineros para una mejor gestión con los proveedores, una optimización de la ingeniería de menús y mejorar el aprovechamiento de los descartes.

Los hoteles, más allá de los plásticos

La sustitución de los plásticos llevada a cabo por Iberostar se ha basado en tres premisas, como ha señalado su directora de Sostenibilidad para EMEA: “Que no afectara a la calidad de servicio percibida por el cliente, que mejorara su experiencia y ponerlo en valor comunicándoselo, porque lo ve como algo positivo. Así, si el producto de plástico no es necesario, se elimina; si es necesario pero no todos los días, lo ponemos bajo demanda; y si no se puede sustituir, al menos que se pueda compostar y para confirmarlo hacemos tests reales”.

De este modo han conseguido eliminar 523 toneladas de plástico hasta el pasado 31 de octubre y 250 referencias de productos. Y la respuesta de la demanda no ha podido ser mejor: el 85% percibe los esfuerzos de la cadena en sostenibilidad; el 88% lo valora de forma positiva; y el 68% asegura que esa política de sostenibilidad podría ser un factor decisorio.

En palabras de Soraya Romero, “nos hemos dado cuenta que los clientes pueden vivir sin pajitas, los niños sin globos, porque no hay alternativa biodegradable, y todos sin snacks. Y eso que nos cuesta dinero porque dejamos de vender, pero nos compensa con las menciones en redes sociales y, por supuesto, nuestra aportación en pro de la sostenibilidad”.

Asimismo participan en el proyecto piloto de hoteles circulares en Mallorca; han colocado fuentes de agua y dejan una botella rellenable gratuita en la habitación para evitar el excesivo consumo de botellas de plástico; tienen tres proyectos piloto de compostaje; un sistema de autogeneración en el hotel de Barcelona, etc. Todo dentro de su programa Ola de cambio.

Y es que, ha concluido Romero, “la circularidad hotelera debe ser el marco estratégico para cualquier cadena de cara a 2020. Supone un cambio de modelo económico que afecta también a nuestras relaciones con clientes, proveedores y empleados. Es disruptivo, no es fácil pero es necesario. Y debemos exigir al Gobierno un cambio político y legislativo al respecto porque solos no podemos cambiar el mundo”.

En su opinión “necesitamos más concienciación y cambios en educación y legislación. Los estudios demuestran que invertir en economía circular es rentable, pero hasta que no nos lo creamos nada va a cambiar”. Sin embargo para David Mora “la perspectiva del consumidor ha cambiado; ahora reclamamos otras cosas y es ahí donde está el germen del cambio”.



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