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Destinos turísticos ideales y reales: así funciona la psique humana

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Hosteltur. Entrevista con el psicólogo Luis Muiño. Las redes sociales reflejan los países a los que deseamos viajar.

Un informe publicado la semana pasada sobre los destinos ganadores y perdedores de 2017 que anticipan las redes sociales en el Reino Unido y Alemania hizo arquear las cejas a más de uno. ¡Maldita sea! ¿Cómo es posible que Italia, Tailandia o incluso Australia ganen a España? ¡Y eso que somos el destino líder en dichos mercados emisores desde hace años! Que no cunda la alarma. La culpa es de la psique humana. Aquello que deseamos más, lo que idealizamos, también tiene su reflejo en nuestras conversaciones online. En esta entrevista charlamos con Luis Muiño, psicoterapeuta y escritor, colaborador habitual de medios de comunicación. Con él hemos mantenido una amena y pedagógica conversación sobre los destinos ideales y los reales que habitan en nuestras mentes.

¿Desde un punto de vista psicológico, cómo se explica la distancia (en número de menciones en redes sociales) que separa los destinos turísticos más deseados de aquellos a los que finalmente viaja la mayoría?

Hay una dicotomía en el ser humano: la gran diferencia entre aquello a lo que aspiramos idealmente y lo que hacemos realmente luego. Y esto se refleja en multitud de facetas de las personas.

¿Esa dicotomía es inherente a nosotros?

Es la diferencia entre lo que creemos que queremos y, cuando la logística se plantea, lo que queremos. Esto ocurre muchísimo en política, en moral y por supuesto también ocurre a la hora de decidir tu tiempo libre, de decidir a dónde vas de vacaciones. Una cosa es lo ideal, lo soñado… Y otra cosa es lo que haces en el mundo real. Y tiene mucho sentido, claro, que haya esas diferencias.

¿Y cómo gestionamos esto en el día a día, no se pueden crear frustraciones?

En general, no. Es parte de la psicología del ser humano. Puedes imaginarte cómo sería su día ideal, cómo serían tus vacaciones ideales… Y luego haces lo más cercano a eso que puedes, desde un espíritu logístico y práctico, en función del dinero que tengas, lo que te ofrecen… Esto no suele ser un problema para la mayoría de la gente.

Puede haber, claro, personas que se frustren, los más románticos que de repente dicen “¡Jo, es que no vivo la vida que querría vivir, siempre he querido ir a Italia y nunca he ido allí!”.

Pero la mayoría de la gente sabemos que es lógico tener unos sueños y que la realidad es otra. Es que probablemente esos sueños en la realidad no serían tan buenos.

¿Entonces no existen los destinos turísticos ideales?

Desde el punto de vista psicológico, sabemos que un destino ideal es solo eso. Un destino ideal puede ser un país que se vende mejor. Pero eso no quiere decir que a la hora de viajar allí sea un sitio estupendo.

¿Y España tampoco es un destino ideal, psicológicamente hablando?

España siempre ha sido como más humilde a la hora de venderse. Y yo creo que sí ganamos a otros países en satisfacción de los visitantes, porque el país cumple sus promesas. Es decir, que la gente se va contenta de España porque encuentra lo que venía buscando y realmente no decepciona, creo yo.

Puede haber otros destinos turísticos que tienden a venderse mejor, que parecen más ensoñaciones ideales… Pero luego la realidad no es tan buena, digamos, y la gente no regresa tan contenta. La clave está en el índice de repetición de los destinos turísticos.

Y desde el punto de vista de la psicología, ¿cómo ve usted la expansión de las redes sociales en las vidas cotidianas, donde encontramos recomendaciones de destinos turísticos, hoteles, restaurantes, etc?

En esta cuestión los psicólogos estamos muy divididos. Mi punto de vista es positivo. De hecho, en el tema turístico, el auge de las redes sociales ha hecho que vayamos a una “democratización” de las opiniones.

¿A qué se refiere?

Las personas perciben que las críticas que pueden leer en las redes sociales sobre un destino turístico o un establecimiento han sido escritas por gente como tú. Digamos que ya no estamos en manos de expertos. Antes había como cierto elitismo. Un tipo, que se suponía era un experto, me decía sí ese sitio estaba bien o no. Ahora prevalece la idea de que al X% de gente como tú les ha parecido estupendo ese lugar. A mí esto me parece muy sano: desde el punto de vista psicológico nos baja a la realidad. Digamos que las referencias ahora son más democráticas.

¿Y qué mecanismo psicológico explica que una persona confíe en lo que dice un desconocido por las redes sociales a la hora de reservar un viaje o comprar una lavadora por ejemplo?

Los seres humanos necesitamos referencias. Funcionamos siempre así, por comparación, por preguntar. El ser humano imita, siempre ha sido así. Esto es algo que desde pequeños llevamos dentro.

No nos gusta reconocerlo pero casi todo lo que hacemos es copiar. El mecanismo fundamental del ser humano es copiar, no es pensar por ti mismo. Lo que pasa es que respecto a otras especies animales pensamos más por nosotros mismos y nos gusta identificarnos con eso. Pero vamos, eso no deja de ser el 10% de tu conducta.

¿Y en el otro 90%?

En el otro 90% vistes como viste la mayoría de la gente a tu alrededor o vas al tipo de destino turístico al que va la mayoría de la gente a tu alrededor. Copiar siempre ha sido un mecanismo. La diferencia es que antes copiábamos de una sola persona que se arrogaba el papel de mentor, crítico, etc. Y ahora con las redes sociales, en mi opinión, esto es mucho más democrático. Confías en porcentajes, en cantidades de gente más o menos semejantes a ti.

¿Y las redes sociales como prescriptoras han venido para quedarse?

Mi opinión es que los seres humanos vamos asimilando los mecanismos tecnológicos que más fomentan lo que más nos gusta en cada momento histórico. Si hemos cogido las redes sociales con tanta fuerza es porque evidentemente tienen muchísimas ventajas. De hecho, dentro de las redes sociales no existe ningún detractor de las redes sociales. Y si no te gustan, te desconectas.

También hubo detractores de los trenes, pues decían que nos iban a volver locos; de la imprenta, porque decían que la gente iba a dejar de hablar…

Por supuesto también hay aspectos negativos. También hay que aprender usos y manejos, decidir cuál es tu red social, etc.

Le veo muy positivo respecto a las redes sociales…

Como psicólogo, escucho problemas relacionados con las redes sociales. Por ejemplo, sobre envidia, gente destructora… Pero son los mismos problemas humanos que llevo escuchando 30 años pasando consulta.



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