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Con ganas de ver de nuevo España… ¿y por qué no?

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Hosteltur. Las piezas encajan y parece que la frontera definitiva será la del 14 de junio. En la charla online que mantenía esta semana nuestro director Manuel Molina con los representantes de las OET de Berlín, Londres y Pekín (Alemanes, británicos e incluso chinos, impacientes por volver a España), quedaba clara una cosa: los alemanes, los británicos y hasta los chinos, se mueren de ganas por volver. Está claro que ahora todavía no pueden viajar, igual que los españoles no podemos ni viajar aquí al lado más que por motivos laborales. Es cierto que no hay conexiones aéreas, y que hay cuarentenas y recomendaciones de no viajar en toda Europa… pero es que no podemos viajar, ni aunque nos recomendaran hacerlo. Ya nos falta poco, la frontera, al parecer, está dibujada para el 14 de junio.

Así lo ha confirmado el Gobierno de España este fin de semana: en junio ya podremos visitar otras provincias y movernos libremente por el territorio nacional, mientras que el turismo extranjero empezará el 1 de julio. Los plazos previstos hasta ahora por el propio sector (Pedro Sánchez: turismo nacional a finales de junio y extranjero en julio).

Es lógico que haya preocupación en el sector, las empresas están paradas, los hoteles, agencias, turoperadores, bares y restaurantes con nula o escasa actividad… todo el mundo sometido a ERTE y con dudas de cara al futuro. Es una situación que nunca imaginamos, cómo un mutante microscópico como el coronavirus podría parar el mundo entero, tanto Oriente como Occidente.

El turismo y la tensión

Y la preocupación es lógica porque el parón amenaza la supervivencia de las empresas, de los puestos de trabajo, y también de la vida tal y como la hemos conocido hasta ahora en este lado del mundo. Pienso que no debemos olvidar que lamentablemente todavía hay gran parte de la población mundial que no puede pensar en un viaje, por breve que sea, como algo real en su vida. Los viajes se han democratizado en muchos países, pero todavía esta industria está fuera del alcance de gran parte de la población mundial, que también ha sufrido el virus y sufre tantos “virus” cotidianos que ya ni los contamos, ni los conocemos, ni son noticia.

Desde el sector turístico se levantan voces preocupadas, criticando algunas de las medidas que se aprueban y pidiendo más rapidez en la apertura, o más concreción al Gobierno. Esto no ocurre solamente en España. Nos lo contaban los responsables de las OET de Londres y Berlín, que en Alemania y en el Reino Unido, como en Francia o en Italia, hay una tensión constante entre gobiernos y sociedad civil. Los primeros tienen la obligación de ser prudentes y poner un foco mayor a sus pensamientos y previsiones, pero la sociedad civil también tendrá que poder decidir, en algún momento, si corre riesgos y cómo los corre.

Quizá está llegando el momento de que los gobiernos se apliquen no a modular la apertura, sino a poner las bases necesarias para que esa reapertura sea libre y segura para todos.

La responsabilidad del viajero

Me parece muy interesante lo que contaba en la videocharla Arturo Ortiz, responsable de la OET de Berlín, respecto a ese debate en Alemania: “La idea es que decaiga la cuarentena pronto y que la recomendación de no viajar hasta el 14 de junio se suspenda, volviendo a la casilla de salida y que sea una recomendación país por país, aceptando el viajero los riesgos de viajar o no. De esta manera se podría abrir la conectividad aérea con varios destinos y países”.

O sea, que los gobiernos dejen de recomendar o prohibir respecto a los viajes, y esa responsabilidad recaiga en los propios viajeros. Y se puedan establecer conexiones aéreas seguras entre países y mercados emisores y destinos, sin normas generales. Eso sí, sabiendo que las condiciones para viajar en toda la cadena garanticen seguridad a quienes decidan, libremente, emprender un viaje.

We love Spain

España es un país soñado por muchos europeos. Quizá nos parezca raro, o no seamos conscientes, los que vivimos aquí y estamos sumergidos, a veces, en tanto lodazal político, de que España es un país querido, valorado, añorado, soñado y deseado por millones de personas de otros países.

Ése es un potencial que nos garantiza que, en cuanto se pueda, británicos, alemanes, franceses, nórdicos, italianos, estadounidenses, canadienses o chinos, van a querer volver a nuestro país.

Lo decían Javier Piñanes (OET de Londres), Arturo Ortiz (OET de Berlín) y también Darío Polo (OET de Pekín) respecto a británicos, alemanes y chinos, y para escenificarlo, Rusticae ha montado este vídeo que habla, precisamente, de todo ello:

Desde luego, es un chute de esperanza y optimismo, ¿o no?

Remover el descontento

Algunos medios de comunicación generalistas huelen la carnaza del descontento, la preocupación, la incertidumbre y el peligro de supervivencia en el sector turístico. Se lanzan a especular sin conocimientos, ni fuentes, ni contexto… se trata de remover el descontento, porque eso o vende clics o sirve a intereses partidistas.

A veces también desde el sector se ha caído en eso, quizá por afán de protagonismo más que por mala fe… pero como decía Javier Piñanes en la charla online de referencia: todo el mundo sabe que la cuarentena, en este momento, no es un problema para nadie. Todo el mundo sabe que, en este momento, las recomendaciones de no viajar no son un problema real para nadie. Tampoco que no haya rutas aéreas lo es.

Simplemente porque ahora, en este momento, no se puede viajar. Todo esto será un problema si la situación no ha cambiado a finales de junio o principios de julio, que es cuando en todos los países se prevé el arranque real de los viajes.

La frontera del 14 de junio

De cara a ese momento sí que es verdad que deben desaparecer las cuarentenas en todos los países y no solamente en España. También deberían desaparecer las prohibiciones y/o recomendaciones de no viajar (tienen fecha de caducidad el 14 de junio). Aunque parece que el Reino Unido, dada la situación allí de la pandemia, será una excepción: Reino Unido impondrá la cuarentena el 8 de junio, al menos si Boris Johnson no vuelve a cambiar de planes.

Y para entonces, las conexiones aéreas deberían estar ya diseñadas y listas para ponerse a disposición del viajero, de la misma manera que aerolíneas y turoperadores han abierto ya o van a abrir muy pronto las ventas para finales de junio y principios de julio a destinos ya considerados seguros.

Si la pandemia remite, como parece, no habrá motivo para que eso no sea así. Todos queremos lo mismo, en nuestra vida particular y para el sector turístico: no sé si volver a la misma normalidad de antes, pero sí recuperar algo de nuestras vidas que hemos perdido y dejar atrás el miedo.

“Los alemanes no se imaginan un verano sin viajes”, decía Arturo Ortiz

“España es un destino prioritario para los británicos, es el número uno en su mente”, aseguraba Javier Piñanes.

Estamos en el camino correcto, paso a paso hacia la reapertura del negocio turístico. Estamos trabajando, ocupándonos, previendo, planificando, siendo prudentes, eficaces… y eso a pesar de las dudas y la incertidumbre. ¿Por qué habría de salir todo mal? Permitámonos algo de esperanza cuando las condiciones objetivas la hacen posible… quizá no siempre Murphy tenga que salirse con la suya.



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